My golden life, Capítulo 20

capítulo 20

Al llegar Jian a la casona, los Choi la están esperando. La Sra. Choi cree que su marido le tiene una agradable sorpresa a la hija pródiga que cumplió con creces las expectativas puestas en ella.

El Sr. Choi quiere saber si Seo Jian estaba enterada que ella no es Choi Eunsook; porque él mandó a hacer un análisis de ADN entre los dos y no hay ni un atisbo de parentesco entre ellos. La Sra. Choi tarda en procesar la bomba que le acaba de explotar en la cara y no entiende porqué su “Eunsookah”está pidiendo clemencia con tanto ahínco.

Una vez queel Sr. Choi se da cuenta que ella también los tenía engañados, no tiene ni ganas de escucharla ni piedad para echarla de casa. Jian intenta que la dejen explicarse y alcanza a decir que ya les había dicho a sus padres que se entregaran en la policía.

Cuando la Sra. Choi la llama Eunsook, su marido le rompe los tímpanos (y a nosotros también) con el berrido que pega. Jian, desesperada rememora cuan baldío resultó su intento de que Do Kyung la acompañara para intervenir en lo que pudiera para que a los Seo no les fuese como a los perros en misa, y que íngrima se quedó para enfrentar la ira desencadenada del par de Chois.

Sale de la casona dando tumbos, conmocionada y detrás la sigue el Sr. Choi irascible y desenfrenado culpando a su mujer de todo mientras se encamina a la casa de los Seo.

Mamá Seo que se encuentra regodeándose de lo bien que le está yendo en el restaurante se sobresalta al leer el mensaje que le envió su hija donde le comenta que se enteró que es Jisoo la verdadera Choi, que va a destapar todo y que ellos se preparen para ir a la cárcel a asumir sus errores. Frenética intenta llamarla, pero el móvil lo tiene apagado, y cuando intenta hacer lo mismo con su marido, éste está muy ameno hablando del negocio lleno de posibilidades que trae entre manos con Vietnam.

Do Kyung está clavado en el bar ahogando sus penas intentando olvidar que la olvidó cuando se entera por su dulce mamaíta, que se descubrió el pastel. Todo. Hasta que Jian estaba al tanto. Ni que decir que puso pies en polvorosa en lo que se enteró que Jian estuvo en la casona, sola antes las fuerzas aniquiladoras de la naturaleza.

Papá Seo está leyendo el mensaje de Jian cuando por la puerta entra indignadísimo papa Choi haciendo tal alharaca que alerta a todos los moradores en casa, reclamando que los Seo le robaron a su hija dos veces. En su cabeza no cabe como pudieron vender a su hija por un restaurante. ¿Y… Caín no vendió un reino por un plato de lentejas? ¡En fin! Razón lleva. La codicia es un monstruo de cabeza verde mocos. Llega presurosa del restaurante mamá Seo a poner la cara. Le tocó, obligada por las circunstancias, dar la cara y hacerse cargo de sus actos… Lástima que, según parece llegó demasiado tarde.

Papá Choi no se va a quedar de brazos cruzados y les va a castigar de acuerdo a sus cánones de indignación por la afrenta recibida; pero ahora lo único que quiere es llevarse consigo a su hija –pobrecica mía 25 años viviendo entre pobres; ¡Hasta sarna tendrá! Yo no sé si es que por la ira que lo anega, no se da cuenta de como puede alguien aceptar lo que está escuchando según el espectáculo tan bochornoso al que está asistiendo; o que simplemente para ser el consorte del Haesung Group no hacían falta demasiadas luces (que también puede ser, que sus dos hijas biológicas no es que sean dechados de sagacidad e inteligencia –según lo han demostrado hasta ahora) Porque lo que sí le tomó por sorpresa aquí al caballero ofendido, es que Jisoo saliera escapando como alma que lleva el diablo.

Do Kyung se cruza con una Jian que deambula conmocionada, pero no para, pues tiene prisa en llegar donde está su padre para calmarlo un poco; qué está de la ceca a la meca gritando “Eunsookah”, buscándola. A quién se encuentra es al papá Seo y a este lo tumba de un derechazo certero. La pobre Jian, desmoralizada tiene que asistir al esperpento. Esta actriz se lució bien haciendo estas escenas, de veras que te dejan con el corazón arrugado. Desolada huye del horror que se escenifica en plena calle y a vista de todos. Do Kyung consigue que su padre se marche y les pide a Jitae y a Sooah que atiendan a su progenitor.

Do Kyung intenta llamar a Jian que sigue con el teléfono apagado y vuelve a pensar en la reunión que tuvo con ella más temprano y en lo canalla que fue.

A Jisoo en su huída, las piezas del rompecabezas le empiezan a encajar y todo lo que hasta ahora ha sucedido empieza a tener sentido.

En casa, Jitae, les reclama a sus padres el bochorno al que han sometido a toda la familia por pura física avaricia; no se cree que hayan sido capaces de arruinarles la vida a las dos chicas de manera tan contundente. Los desconoce, le duele que por un restaurante les hayan jodido la vida a Jisoo y a Jian. A Jitae, que se le cae la cara de la vergüenza, lo consuela Sooah, quien amorosa le dice, que ella no se casó con él por sus padres.

Con este panorama y lo único que le preocupa a mamá Seo es como Jian supo de su triquiñuela, cosa que no entiende el marido, que se está volviendo loco intentando dar con el paradero de ambas. Supone que Jian tendrá que regresar con ellos. Que pese a lo incompetentes que son, siguen siendo sus padres. Jian está inconsolable, vagando como alma en pena.

En los predios de los Choi tienen una pelea descarnada y atroz. Papá Choi esá histérico porque por la falta de rigor de su mujer a la hora de cerciorarse de que la que metió en casa si era su hija, él estuvo prodigándole amor a una advenediza pobre. Mamá Choi no se termina de creer que una pobre tarada a la que tenía acorralada le haya hecho una jugarreta tan astuta y sagaz.

Do Kyung llega diciendo que él estaba al tanto, que Jian no supo de todo el ardid de mamá Seo hasta bastante después de estar viviendo con ellos, y que cuando se enteró, a él fue con su problema, queriendo dar la cara de inmediato; pero que él se lo prohibió hasta que el evento del 40 aniversario llegara a su fin. La mamá está agraviadísima de darse cuenta que hasta su propio hijo la estuvo engañando.

A la que sí de veras están engañando ¡Y de que manera es a la chaebolita! Entre la mujer “cornuda” y el chófer parece que le van a “tumbar” cerca del millón de euros. Ahí es nada. A la pobre le toca salir de acciones suyas en la empresa,de toda su colección de bolsos de marca y hasta de su espectacular viola…Como el monto de la estafa siga creciendo, a la pobre chaebolita, solo le va a quedar la cabellera para vender… ¡Bueno! Parece que se dio cuenta de la cama que le están haciendo y llama a Jiho… ¡Ea! Si ese romance se materializa, a los Choi se les van a retorcer las tripas del disgusto… ¡Todos sus hijos tonteando con la plebe! ¡Pero donde se ha visto eso! (Bueno sí, en las monarquías europeas, pero es que esos son europeos, y por ende, raros. No coreanos de buena cepa y estirpe)

Jisoo llega hasta la panadería donde se queda traspuesta de frío y de tristeza. Donde se la encuentran de manera fortuita tanto Hyuk y el Sr. Pan –Tanto huirle a Hyuk Sr. Pan, para que a la hora de la verdad, él no lo reconozca. Ahora eso sí, muy agradecida por la nota cómica que introdujeron este par en este capítulo para equilibrar un poco todo. Si no, dramón –dramón peor que un flemón.

Jian también llega dando tumbos hasta el universo de Hyuk, pero ella sí que esa noche está meada por los perros, y no tiene suerte ninguna. Con sus huesos en una sauna pública de esas –termina.

Después de descansar un rato necesario Jisoo deja al par de bellos durmientes y se va a recoger sus pasos a lo que hasta ese mismo día considero su sitio y su familia. De su (no termina de creérselo) ex mamá, no quiere saber nada; y eso que se la encontró aterida de frío en la puerta esperando que ella volviera. Pero la pobre realmente se siente dolida cuando al entrar al salón escucha a papá Seo dejándole un mensaje de voz todo tierno y compungido a Jian. Jisoo entonces comprende (equivocada o no… No nos olvidemos que el roce hace el cariño, y hasta ahora siempre fue muy feliz gracias a los Seo) que la verdadera Seo es Jian y que a ella la intentaron consolar con pañitos calientes del tipo, regalarle un horno para que pudiera hacer pan, invitarla a Paris a estudiar panadería; y no quiere ni saber de ninguna disculpa que le puedan brindar.

Aunque no le perdonan ni poquito la traición; los Choi le permiten a Do Kyung dar su versión de los hechos; eso sí, todo lo que dice cae en terreno baldío, para el caso que le hacen ese par de energúmenos; que están planificando torturar a los Seo con castigos medievales de esos que más dolor causan, como embadurnarlos en brea ardiendo y llenarlos de plumas de ganso; y ¡Peor, que te quede bien claro! Le va a ir a la usurpadora. ¡Esa! ¡Esa es culpable de ser hija de ese par! ¡Y por eso tiene que pagar! Cuándo piensan en lo que hizo esa advenediza y lo que alcanzó a peligrar la boda de Do Kyung con la Sora heredera aquella que todavía no conocemos… ¡Brrr! Les da cagalera, y ¡Vamos hombre, donde se ha visto que los todo poderosos Choi sufran de eso! Las diarreas son de pobres 😉 Ahora, nota mía concreta: La escena de verdad que me hubiera impactado más si el vengativo papá Choi hubiese hecho su salida ofendida de escena sin sus andares de pato.

Al día siguiente y tras aceptar la renuncia de Jian, Do Kyung vuelve a llamarla, y como sigue el teléfono apagado, le deja un mensaje pidiéndo mil disculpas y asegurándole que no va a dejar que sus padres sufran ninguna tortura china medieval; que por favor se ponga en contacto con ella cuando ya esté más serena después de un merecidísimo descanso. Que no malinterprete nada, que el trabajo en el otro sitio no se lo dieron por enchufe, sino porque ella lo vale; como el anuncio de L’Oreal.

¡Tachán! Con tanto drama, ¡Casi! se nos escapa que al Sr. Pan se le cae el teatrito cuando a su panadería llega solícita la Sra. Café y lo pilla infraganti intentando esconderse en la nevera 🙂 Esta pareja es amorosa y ojalá tengan una progresión de esas tiernas y graciosas.

¡Uy! pobre mamá Seo. Le tocó bailar con la más fea. A la casona que fue, requerida por la mamá Choi. Pobre vieja y el picadillo que hacen con ella. La dejaron como para empanada chilena. La amenaza de que se van a vengar de ella usando a Jian es de lo peor que le pudieron decir. Menuda metida de pata haber engañado a aquella arpía indolente. Ahora, el futuro de Jian se ve tan negro como la boca del lobo, porque la arpía Choi está dispuesta a vivir para hacerle la vida imposible a la hija y así ver como la astuta zorra vieja sufre viendo el resultado de su ardid.

Y para terminar el capítulo, si ya no hubiéramos tenido suficiente sufrimiento, a Jian su “hermana amorosa” Jisoo le voltea la cara de una cachetada, porque claro está ofendidísima de como se comportó Jian con ella. Veremos que nos deparan los capítulos venideros.

Comentarios

  1. Al final no pude resistirme a ver de nuevo a Park Shi Hoo y caí,mal porque ahora me tengo que esperar una semana para poder ver los siguientes capitulos,pero muy bien viendo la vuelta de Shi Hoo, ain contar a Hero, aunque en los primeros capitulos se le veia inseguro e hinchado( todo hay que decirlo) ha ido mejorando y mucho a medida que su personaje gana en dramatismo y atractivo.

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