My golden life, capítulos 23-24

capítulo 23-24

Decido resumir estos dos capítulos juntos porque resultaron bastante redundates y la historia en sí no avanzó demasiado; aunque, valga la pena decirlo, redundante y todo resultó bien entretenida esta entrega semanal.

Después del suspiro colectivo al final del 22 cuando Jian apareció vivita y coleando, supongo que los responsables de esta historia decidieron darse un respiro para gozarse los ratings tan altos de los que parece estar gozando esta historia los fines de semana…Cosa que están aprovechando al máximo los comerciantes y están metiendo publicidad encubierta de manera descarada. Park Si Hoo no pudo haber tenido más suerte que dar con sus huesos en un drama escrito por esta señora; que escribe unas historias bien complejas y muy entretenidas.

Hyuk encuentra a Jian melancólica y abatida trabajando arduamente a la vera del mar, secando algas con la brisa marina. El jefe actual de Jian le cuenta a Hyuk con pelos y señales los últimos pormenores de aquella joven triste e infortunada.

Relata como una tarde la vio eufórica y desenfrenada en una playa solitaria, y bien entrada la noche de ese mismo día, la descubrió dispuesta a despedirse de este cruel mundo entre la tupida maleza montaña dentro…Cómo sin saber de dónde sacó fuerzas; la bajó cargándola a la espalda hasta el puesto de socorro y guardó vigilia a su vera mientras ella volvía en sí tras haberle sido lavado el estómago de tanto barbitúrico que ingirió. Le relata también del plan que urdió para mantenerla con vida, obligarla a trabajar para “saldar” la cuenta del hospital, porque pese a que camina y respira, la chavala está inerte por dentro; y el viejito tiene pánico que en otra ocasión vuelva a intentar quitarse la vida, y él ya no esté ahí para impedirlo. Tiene una lástima infinta por una mujer que es una magnífica trabajadora, pero que no tiene ni un poquito de felicidad dentro de sí. Porque él antes pasó por algo similar y hoy le agradece a su salvadora que hubiese estado ahí para impedirle seguir buscando a la parca y a su guadaña.

En lo que Hyuk ya está calmado; en Seúl las cosas están sumidas en una vorágine; tanto Do Kyung como papá Seo andan en una búsqueda tanto frenética como infructuosa.

Seo Hyun, la chaebolita, lleva a cabo el plan urdido por Jiho para desenmascarar al par de extorsionadores que intentan sacar tajada del golosísimo pastel que resulta el Haesung Group. El chófer y su mujerzuela no saben con quién se toparon, que desplumar a una fina damisela de la alta suciedad no es nada difícil, si a esta no la ampara un chaval curtido en las enseñanzas de la Excelentísima Universidad de la Calle (Qué es la única universidad a la que piensa asistir; él está en este mundo para ganar plata; no para malgastarla intentando conseguir su “cartón de diplomado”)

Por cierto, que Jiho fue otro que decidió darle una patada en todo “el orto” (que dirían los argentinos) al Confucio de las narices. ¡Vaya rapapolvo le echó a mamá Seo por codiciosa e interesada! Aplaudí con las orejitas esa escena.

Sunwoo Hee y Kang Nam Goo (Sra. Café, Sr. Pan) progresan adecuadamente pero tampoco es que tengan un avance digno de mencionar esta vez. Sirven para aliviar un poco la pesadez del tema de una depresión y como esta puede desembocar en suicidio.

Papá Choi consiente todo lo que le da la gana y más a su adorada Jisu, y no le pasa ni media a su mujer. Si Jisu dice que a los Seo no se les toca. Pues lo que Jisu dice va a misa, y no se les toca. Punto pelota. La Choi, que sufre retortijones cada vez que piensa que Jisu es carne de su carne, quiere estar bien segura y manda hacer nuevos análisis de ADN para ver si se le hace el milagrito que esa tampoco sea su Eun Sook querida; porque como sea verdad que es Jisu, a la Choi se le va a ir la fortuna en sales de frutas de las indigestiones que esta “panaderucha” le acarrea. Entre descubrir que siempre sí Jisu es Eunsook, y que no tiene la lealtad absoluta de su ama de llaves, sino que ésta atiende igual de fiel a todos los miembros de la casa ¡Ah Genaro! Le va a tocar ir a ponerse varios chutes de ácido hialurónico que su rictus ya parece de rigor mortis. Y no solo anda contrariada con haber parido una hija panadera. No. También está que muerde porque la amante del padre le aconsejó que mejor no vaya a Hawaii, que el Sr. No está aquejado de anginas y no tiene ganas de ver a sus hijas. Así que la Choi no puede ir a camelarselo para que no favorezca a su hermana cuando se descubra la metida de pata con el cuento de la hija pródiga.

Porque ¡Válgame! ¿Cuándo acaso se vio en la elegantísima y fausta mesa Choi gente sorbiendo ramen? ¡Ea, que para eso eres la consentida de papi y hasta él se une a la Jisufiesta! Las normas y reglas de los Choi, Jisu anda pasándolas por el forro y partiéndose de risa ante tal ridiculez, así le toque aguantarse un sermón de parte de su oppa Do Kyung por no respetar las costumbres de la casa; y eso que a él también lo trató con frialdad y desapego cuando, solícito fue a contarle como pasaron en verdad las cosas con Jian.

A Jisu lo que de verdad le dolió fue que Jian no confiara en ella para intentar arreglar el entuerto en el que las metió mamá Seo. Se indignó soberanamente cuando Do Kyung le dijo que al que primero le dijo que ella no era su hermana sino Jisu, mientras a ella la tuvo en la más absoluta ignorancia.

Hay dos cosas que me parece, enervan una barbaridad aquí a misia panadera. La una, que su hermana no confiara en ella. La otra que papá Seo solo parezca preocuparse por Jian; esos celos entre hermanos por el amor del padre no la dejan ver que el hombre anda desquiciado porque no sabe que pudo suceder con Jian que todavía anda desaparecida; Jisu encima no aclara que Jian está ausente porque está dolida dado que se enteró por ella del tema del restaurante. A estas alturas, el resto de gente aún cree que Jian no tiene ni idea de aquello.

Papá Seo está tan nervioso que se enferma en la estación de buses donde anda buscando a su hija; Do Kyung está peor porque Hyuk ya le dijo que la encontró pero que Jian no quiere saber nada de nadie por ahora. Pobre Do Kyung cuando el chófer suyo le dice que se alegre que está con su amigo, y que eso es bueno –lo que pasa es que él está mortificado porque Jian ni siquiera haya querido mandarle un mensaje, eso le sienta pésimo y como bien dice el refrán “No hay mayor desprecio, que no hacer aprecio” y Jian parece haberlo borrado a él absolutamente de su existencia; Pero. Jian se ganó el concurso del diseño de camisetas y Do Kyung se agarra a eso para redundar en la búsqueda con más ahínco…Por fin averiguando cuando se usó el teléfono por última vez, descubre que Jian está o estuvo en Incheon. Y allá que se va a encontrarla. Do Kyung es un hombre que se está moviendo por las entrañas, aunque él las esté confundiendo con la cabeza…Espero gustosa el día que asuma que está enamorado hasta el tuétano de Seo Jian.

Una cosa a destacar de este par de capítulos es que Jian por fin pudo desahogarse con San Hyuk a la par que explicarse. Le dio los motivos por los que se alejó; el hecho de no poder perdonarse haber abandonado a sus padres por la quimera del oropel la agobia mucho y la avergüenza más, y por eso ni a San Hyuk quiere darle la cara, aunque él, erre que erre la siga como perrito faldero hasta hacerla entrar en razón. O eso, o

¿Será que el que le contara San Hyuk que Do Kyung anda desesperado buscándola fue lo que la hizo regresar?

Divino el estilismo de San Hyuk para estos capítulos. Las flores le quedan de ¡ututuy! 🙂

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