Big Issue SBS 2019

Últimamente y gracias a una operación necesaria que me ha tenido postrada un mes largo he encadenado distintos dramas a los cuales llegué siguiéndole la estela a diversos actores de la manera más ecléctica – Ya saben que al terminar Hospital Playlist me fui a Nokdu flower por Jo Jung Suk; pero ahí su compañera de reparto Han Ye Ri me picó la curiosidad (porque no la veía desde Age of Youth) al enterarme que estaba en My unfamiliar family, allá que recalé de cabeza. Este drama lo protagoniza con Kim Ji Suk (que tiene el personaje más hermoso y apapachable) Cuándo lo comenté con Mariceli, me dijo que también tenía un papel igual de adorable en «20th Century boy and girl«. Ergo, allá también fuí. Y su compañera de reparto Han Yi Seul me llevó a esta que hoy me ocupa después de tanta «explicación no pedida…confesión manifiesta»

Este es un drama de acción pura y dura. Es adrenalina de la que no da una serie romántica. Todo el rato versa sobre el que mueve los hilos del poder, la corrupción y el uso que hacen de ella para tener controlados a todos y en todos los ámbitos gubernamentales.

Pese a que hay escenas que ya había visto en películas francesas (De hecho ellos mismos mencionan en un momento la Taxi de Luc Besson) no por ello dejan de quitar el hipo y mantenerte pegada a la pantalla viendo como se desarrolla la trama. Ji Soo Hyun es editora de un periódico de aquellos que viven de exponer los hábitos malsanos o reprobables de la gente mediática…o de callar escándalos varios previo paso por caja.

La historia arranca cuando Ji Soo Hyun la editora del Sunday News sube a un tren donde también va un grupo de cantantes pop. Al mismo instante en las inmediaciones de la estación de tren, llega un furgón de policía a dispersar tanto seguidoras de cantantes como borrachos sin techo que acampaban bajo un túnel de paso. Uno de estos desarrapados, veloz como el viento, logra refugiarse en el vagón exclusivo dónde va Ji Soo Hyun; porque ella sagaz lo reconoció bajo tanta greña, mugre y desaliño. Han Seok Joo pese a estar enlodado y con la mierda al cuello (tanto en el sentido literal como en el sentido figurado) en el presente; había sido en su día un reportero gráfico de amplio y reconocido prestigio en el mundo del periodismo seulita.

Soo Hyun le dice a Seok Joo que ella lo encubre si él retrata la timba de póquer clandestina que están llevando a cabo un grupo de cantantes de aquellos que tienen que tener una imagen inmaculada ante sus fans y público en general. Él le dice que solo le saca las codiciadas fotos si ella le consigue la dirección donde está viviendo su hija.

Cinco años atrás a él le clavaron un cuchillo por la espalda y lo echaron a los perros con un reportaje fotográfico que hizo de una actriz de renombre recibiendo inyecciones de propofol a manos de un médico inescrupuloso y de doble moral. Este suceso terminó con el pobre reportero cumpliendo condena durante un lustro, divorciado y enajenado de su hija a quien dejó de ver siendo bebé. Ahora es un vagabundo desarrapado, sucio, maloliente, greñudo y alcohólico que sufre tembleque si tiene abstinencia del líquido elemento que engulle a pico de botella verde… Editora y reportero gráfico llegan a un acuerdo, él se juega la vida y saca unas fotos que a más de uno quitan el hipo y desencadenan una persecución sin tregua muy visceral y descarnada con la que el periódico Sunday se apunta otro tanto a favor y el paparazzo Han obtiene la dirección de su hija. Antes de ir a verla pasa por una juguetería donde casi no lo atienden por como hedía, así que recaló donde un amigo barbero que le devolvió su físico de galán de Hollywood años 50. Su hija está muy malita, necesitada de un trasplante de corazón que no llega y sus padres ya están debiendo hasta el alma, así que no pueden hacer frente a lo que cuesta el corazón artificial mientras aparece un donante apto.

Cosa de la que se vale el periódico por medio de la editora para asegurarse que el paparazzo sigue trabajando para ellos de buen agrado. Claro está, previo paso por una exclusiva clínica de desintoxicación; pues no es conveniente tener a un fotógrafo perdiendo el culo por ver el ídem de una botella de soju cada vez que las otea. Convenientemente, dicha clínica también está situada bien cerca de otro de los objetivos del periódico para extorsionar a otro gran y respetado magnate y necesitan que Seok Joo saque fotos de la púber y embarazadísima actriz que le va a hacer papá a los ochenta. Ya les digo que estos del periódico no dan puntada sin dedal. Lo controlan todo y a todo le sacan provecho.

Los casos y las situaciones se van sucediendo uno tras otro. Altos mandos de la policía jugueteando con mozuelas de alto standing, fiscales de la nación metiendo mano entre púberes piernas, políticos cazados infraganti; todos ellos debidamente fotografiados por las magníficas lentes del departamento de fotografía del Sunday News. Ya quisiera Tom Cruise en sus distintas misiones imposibles poder tener acceso a este departamento de tecnología tan absolutamente avant garde con la que se consiguen reportajes altamente fiables por muy dudosa que tengan la moral.

Hay en la fiscalía un procurador bastante limpiecito al que no le pueden sacar escándalo ninguno, y a su vez él quiere hacerse con la base de datos que tiene Sunday para hacer limpia dentro del gremio; para lo cual adopta poses de paparazzo avezado y se pone a perseguir a la gente del Sunday a ver por que hecho delictivo los logra trincar. Ellos no se lo ponen fácil, pero él tiene argucias, que para eso trabaja en la fiscalía. Encierra a la editora cuarenta y ocho horas porque le da la gana ¡y hasta le deniega asistencia legal! intentando resquebrajar la lealtad mutua que se tienen los reporteros mientras hace de todo en busca de una orden de registro con la que llevarse todo el material fotográfico en manos de Sunday.

Se desata una carrera de ratas a ver quien se queda con el botín y cuando el procuradorcillo se las cree muy felices ¡zácate! Seok Joo le salió más listo que el hambre. Lo dejó con los dientes largos y sin posibilidades de revancha.

Entonces, ya con el toro por los cuernos, Seok Joo logra que el médico le haga trasplante a su hijita, lo que era ya una necesidad imperiosa, y aparte se vale de los recursos del Sunday para descabezar definitivamente el poder en la sombra que es quien ha estado manipulando a sus anchas tanto a los del Sunday como a toda la clase pudiente y con «poder» en Corea para que todo el mundo baile al son que él toca.

Logra así limpiar su nombre ante su ex mujer y su chiquilla y ante el gremio que le da de comer. Y sigue trabajando en lo mismo ya que se le da bien y «gente de bien» con las patas sucias siguen existiendo y armando líos por los que ser retratados para la posteridad.

En esta serie no van a encontrar amor ni en las esquinas, pero sí van a derrochar adrenalina hasta por los poros. Si, me valió la pena invertirle las diez y seis horillas.

Comentarios

  1. María Luisa dice:

    Maggie, gracias por este nuevo comentario de dramas. Parece interesante, sobre todo para quién no desee ver algo muy romántico. Aunque te confieso que Jo Ji Mo no me atrae para nada, por lo que no creo que me decida a verla, por el momento. Me alegro que te haya acompañado en la convalecencia, espero que ya te encuentres mejor.

    Saludos.

    • Maggie Bee dice:

      No esto de romántico no tiene nada, pero la niñita da el punto de ternura para que no quede todo en ¡vamos a degüello!

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