«Chugakusei Nikki» (Meet me after school) – TBS (2018)

null

RESUMEN

Hijiri (Arimura Kasumi) soñaba con ser maestra. Luego comienza a trabajar como docente de secundaria en una aldea remota. Su prometido, Katsutaro, trabaja para una gran compañía. Han salido desde que Hijiri estaba en la universidad. Ahora, deben mantener una relación a larga distancia, pero Hijiri se siente atraída por uno de sus alumnos.

Resumen extraído de Wiki drama

Nº de episodios: 11

NUESTRO COMENTARIO

ESTE COMENTARIO CONTIENE SPOILERS

Los dramas japoneses que yo veo son solo de tres tipos. Para los fans de los dramas japoneses, no estoy diciendo que solo haya dramas japoneses de esos tres tipos, sino únicamente que son los que yo elijo ver.

Esos tres tipos son: dramas policiacos, comedias románticas y melodramas, también románticos. En lo que llevo visto, que ya admito que es poco y, por tanto, mis conclusiones no son estadísticamente válidas, las comedias suelen estar habitadas por personajes rarísimos que no me hacen gracia, y los melodramas suelen ser historias intimistas y pequeñas. Por pequeñas me refiero a historias con argumentos no muy complejos.

Chugakusei Nikki, drama que he visto porque salió en una lista de recomendaciones de «My Drama List» es de este último tipo.

Suenaga Hijiri (Suenaga es el apellido), una profesora novata de 25 años, se enamora de su alumno Kuroiwa Akira, que tiene 15 años. O quizá lo más exacto sea decir que él se enamora de ella, de manera obsesiva, como suele ocurrir a esa edad, y ella acaba correspondiéndole. Como es un amor imposible, se separan y vuelven a encontrarse tres años después, pero tienen que volver a separarse… y ya no cuento más.

La historia, que podría ser vidriosa al tratarse de un menor de edad, evita el morbo, no solo porque la relación entre los dos no pase de ser una relación breve e inmaculadamente blanca, sino porque es él el que toma la iniciativa en todos los casos, el que persigue a la maestra y no para de mirarla, por lo que no se trata de una historia en la que un adulto seduce a un niño, por mucho que al final a ella no le quede más remedio que aceptar que se ha enamorado de él.

Paralelamente, se desarrolla la historia de Kawai Shotaro, el encantador novio de Hijiri, que se hace amigo de su jefa, Haraguchi Ritsu, a pesar de que también es más de 10 años mayor que él y, además, una mujer independiente de palabra y obra, que vive su sexualidad como le da gana y, además, es abiertamente bisexual. Ritsu dice lo que quiere y hace lo que quiere y jamás da explicaciones nadie.

La historia tiene la particularidad, para mí, de que es probablemente la única en la que los personajes no me han parecido un poco marcianos: entiendo los cambios de humor, las reacciones adolescentes y extremas de Akira, que se reflejan muy bien, entiendo la atracción de Hijiri por un alumno que está en su misma onda, que presta atención a lo que ella enseña, la sensación de realización personal al encontrar un alumno al que transmite conocimiento, su falta de defensas ante la arrolladora pasión de Akira. Y también entiendo a la madre de Akira, una mujer bastante razonable y decente, que no entiende a su hijo adolescente (como le pasa a todo el mundo) y se escandaliza, con razón, de la relación entre esos dos y que se opone a que su brillante hijo estropee su vida en su afán de hacerse mayor antes de tiempo y por lo que ella, y cualquiera, consideraría que es probablemente un calentón.

En la primera parte, se podría reprochar a Hijiri que no tome alguna medida antes para alejar el peligro, que la cambien de clase por ejemplo, pero entiendes que no lo haga cuando aprecias las dificultades de una mujer joven y soltera para tener una vida profesional, cuando todo el mundo cree que es un empleo de paso para hacer tiempo hasta que se case, y dudan de su compromiso, desde sus padres, pasando por los otros maestros y hasta los mismos alumnos.

Tres años después de que se separen, a la fuerza pero por decisión de la propia Hijiri, los dos vuelven a encontrarse, no enteramente por casualidad. La separación de Hijiri le costó a Akira la relación con su madre, a la que no perdona (Akira sigue siendo un adolescente, aunque ahora ya tenga 18 años), pero su madre sigue esperándole abnegadamente y pagando sus estudios, que él continua con verdadera brillantez. Aunque parece que lo ha superado, en cuanto se entera de dónde está Hijiri, vuelve a buscarla y a decirle que no la ha olvidado ni, probablemente, la olvide nunca.

Hijiri, por su parte, sigue siendo profesora, ahora de niños pequeños y, aunque sigue siendo una maestra involucrada y abnegada, lleva una vida vegetativa, como intentando redimirse de ese momento de locura que vivió con Akira. Cuando él reaparece, ella le rechaza firmemente…hasta que no le rechaza, porque ella también se ha quedado anclada en ese momento en que estuvieron juntos y no es capaz de superarlo.

Para entender lo que pasa a continuación he tenido que buscar en Internet cuándo es la mayoría de edad de los japoneses, y resulta que, hasta el mes de junio de 2018, eran los 20 años (y, de hecho, la reducción de la mayoría de edad hasta los 18 parece que no entrará en vigor hasta 2022). Incluso ahora mismo, un joven de 18 años no puede casarse sin el consentimiento paterno. Baste decirles que, ante la posibilidad de que Akira deje todo y abandone los estudios, con tal de ser independiente y «adulto» y poder estar con Hijiri sin depender de su madre, tanto la madre, como la propia Hijiri, deciden que lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible.

En el pensamiento de Hijiri pesa, además, que por mucho que le quiera, sigue viendo que a Akira le queda mucho por madurar y que no se le puede pedir a un chaval que cargue con obligaciones y compromisos que no le corresponden.

A destacar que en esta segunda parte introducen un personaje de otro maestro, un ejemplo de tolerancia y comprensión, al que aprovechan para meter una crítica, nada solapada, de esas sociedades asiáticas en las que no cabe ni el arrepentimiento ni la rehabilitación.

Por el otro lado de la pareja Shotaro y Ritsu, también a ella le entran las dudas de que el amor que le tiene Shotaro y su compromiso sean duraderos, pero como son una pareja moderna y original (original para lo que se estila en los dramas románticos, no se trata de ninguna marcianez), aceptan las cosas como vienen y se dan mutua libertad para comprometerse mientras quieran estar comprometidos y dejar de estarlo cuando toque.

Esta serie, en general entretenida e interesante, adolece de lo mismo que las otras series japonesas que yo he visto, y es que los personajes no hablan, o no hablan lo suficiente, por lo que no sabes lo que pasa por sus cabezas la mayoría del tiempo. No es solo que las parejas no hablen entre sí, algo que perjudica el romance porque cuando dudas de que los personajes se conozcan de verdad, dudas de que tengan un amor duradero, sino que tampoco hablan con sus amigos ni con nadie, sobre todo en la segunda parte, aunque ese es el recurso típico para que los espectadores sepamos cosas que el amante no conoce. Hijiri y Akira no hablan, no saben, no contestan, solo callan y piensan.

La pareja Shotaro y Ritsu es, en este sentido, una pareja más sólida, primero porque empezaron siendo amigos y compañeros, y segundo porque Ritsu suele ser muy clara con lo que piensa, lo que siente y lo que quiere y no quiere. Pero en la pareja de Akira y Hijiri no llegas a ver una base que pueda servir para un futuro juntos, no parecen saber nada el uno del otro, no parecen tener nada en común, salvo la atracción que sienten.

Akira y Hijiri hacen una bonita pareja y la historia se ve con agrado, así que inauguro el año 2019 doramil con buen pie.

REPARTO

Arimura Kasumi como Hijiri Suenaga (25)
Okada Kenshi como Akira Kuroiwa (15)
Machida Keita como Shotaro Kawai (28)
Yoshida Yo como Ritsu Haraguchi (39)
Tomochika como Chizuru Niwa (43)
Natsukawa Yui como Aiko Kuroiwa (45)
Natsuki Mari como Michiyo Shioya (55)
Makita Sports como Shigeru Jofu (45)

Comentarios

  1. Maggie Bee dice:

    Me alegra que empieces el año con buen pie. Yo empecé una japonesa también que se llama «It isn’t that I can’t marry, I just don’t want to» de una profesional a punto de cumplir 40 que goza de su soltería. Esa premisa me resultó atractiva y allá que me fui. ¡Ea! La resolución le duró medio capítulo. El resto de capítulos ¡sniff» se dedicaron a mostrar el ahínco con el que persigue un japonés matrimoniable. Ya dejó de ser interesante…

  2. Gracias por la sugerencia. Me ha recordado el argumento a la japonesa ‘Majo no Jouken’, que siendo ya un poco antigua (1999), sorprende también por el conflicto que genera la relación alumno-maestra y creo recordar cierta sorpresa en el avance de la historia. En las japonesas parecen abundar más las historias de maduras y jovenzuelos, me parece; aunque para historia la de Macron 🙂

    • Sí, pensé muchas veces en la historia de Macron mientras veía esto, porque que yo sepa, se enamoraron cuando él tenía 17 años, y míralos, todavía juntos.

      No lo he puesto, pero para que se acepte con cierta tranquilidad la historia de amor, a pesar de que él es realmente joven, no solo influye que se trata de una historia de amor en la que no interviene el sexo, aunque sí hablan de que el chico sí que siente atracción sexual, sino también el hecho de que el actor, aunque joven, ya tiene un cuerpo más hecho y no parece un niño-niño, además de que es uno de los actores japoneses más guapos que he visto últimamente. Más o menos lo que llegan a decir es que uno puede controlar lo que hace, pero no lo que siente. Por eso ella, aunque de verdad no hace nada, y lo que hace no es por iniciativa propia, sino a instancias de la insistencia y la persecución del chico, no puede evitar quererle, y sanseacabó.

  3. Marina Morales Castillo dice:

    Hola, en que portal la viste?

  4. Hola, si te refieres a Majo no Jouken, está en dramago o en dramacool, en ambos casos con subs en inglés. Puedes probar en
    https://www12.watchasian.co/drama-detail/majo-no-jouken

Responder a tramo Cancelar respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.