Doctor John SBS (2019)

Lo que dice la red:

«Doctor John» es un nuevo drama médico sobre médicos especializados en el manejo del dolor. En una versión refrescante del género, «Doctor John» retratará la búsqueda de los doctores de la causa del misterioso dolor de sus pacientes como si fuese una persecución emocionante, casi como un detective persiguiendo al autor detrás de un crimen sin resolver. Cha Yo Han es un genio anestesiólogo, quien también es el profesor más joven en su escuela de medicina. Al brillante doctor se le conoce con el sobrenombre de «10 segundos», refiriéndose a su capacidad para descubrir lo que aqueja a sus pacientes en los 10 segundos que le toma entrar en una sala de examen y caminar hacia su asiento. Kang Shi Young es una legendaria anestesióloga, que siempre estuvo en la cima de su clase en la escuela de medicina. La doctora talentosa heredó sus habilidades de su madre sensata y racional, mientras que ella heredó su empatía, habilidades para escuchar y su actitud cálida junto a la cama de su padre. (Fuente: Soompi)

NUESTRO COMENTARIO

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Maggie opina:

La historia de Doctor’s room o Doctor John, arranca como si fueran a versionar ‘House’ pues al principio todo se centra en diagnósticos de enfermedades rarísimas y justo en el momento culmen. Jo Han es un médico que está preso por haber asistido en una muerte cuando en Corea la eutanasia está penada. Que el doctor esté preso es una suerte para determinados reclusos, quienes, si no es por su pericia; terminarían criando malvas, dado que los diagnósticos tradicionales y ortodoxos no logran ser certeros. Jo Han diagnostica y maneja cuales títeres a los médicos del penal que acompañan al preso enfermo al hospital.

Una de esas médicas del presidio es una doctora a la que atraparon en plena huida hacia adelante, ya que por algo que le pasó, tiró la toalla y se marchaba bien lejos. Como el que la llamó fue su tío funcionario de prisiones, dio media vuelta dejando a lo lejos el aeropuerto y a la cárcel se fue, a regañadientes, pero a echar una mano responsablemente.

Según van avanzando en el tiempo y en los vericuetos de la trama, la madeja de este cuento se va enredando entre otras patas; como pueden ser la eutanasia primigenia que llevó al doctor a pasar un tiempo considerable tras las rejas o los intereses de ciertos grupos por legislar a favor de determinadas medicinas, o una enfermedad lamentable que no aqueja a demasiada gente, pero que les hace la vida detestable. La anhidrosis. Enfermedad que yo conocí cuando leí la trilogía de Stieg Larsson, porque no estoy muy puesta en enfermedades y menos si son rarunas. La pena es que ninguna de estas variables la desarrollan medianamente, todo se les va quedando diluido en el éter.

Ex convicto, ex médica a la fuga y ¿Médico interno residente que tiene que hacerse cargo de los casos que Jo Han manda al hospital? Vuelven a reunirse en la Unidad del Dolor del hospital propiedad de la familia de la médica que ya no es ‘ex nada’. Ni se fugó, ni tiró la toalla. Todos trabajando simultáneamente y con otros médicos ¿anestesistas? En esta unidad de nuevo cuño. Aclaremos. Lo de trabajar. Trabajar; tampoco es que se deslomen. Esa unidad del dolor tiene pacientes con cuenta gotas, y los médicos no es que se distingan por ser demasiado profesionales, van por la vida irrumpiendo súbitamente y gritando a pleno pulmón la mayor parte de las veces, cotilleos más de bar que de hospital.

Claro todo esto acontece bajo el sesgo de la indignación popular de que un ex convicto (literalmente se fue comiendo la soja cuajada aquella con que los reciben extramuros, de camino a incorporarse en su nuevo puesto) esté pasando consulta en tan prestigioso centro.

Jo Han, aparte de haber ayudado a morir a alguien y pagar por ello privado de libertad, sufre la dichosa anhidrosis, cosa que no tendría que causar más aspavientos que posiblemente muera joven, porque los que la padecen no suelen llegar a viejos; pero que esta condición afecte a su capacidad como médico no creo que tenga ningún pereque. Salvo dentro del drama. Claro. Como va nadie que no sea perfecto a ser un buen médico. Absurdeces. Pero este drama está cuajadito de absurdeces.

Otros que no andan nada contentos con que Jo Han sea médico y con solvente prestigio, son un fiscal y una enfermera que fueron los que más lo detestaron y lo enviaron a la cárcel por la asistencia en muerte digna. El fiscal, porque la eutanasia no es legal y la enfermera porque el paciente terminal, antes de ser eso, fue el criminal que provocó el incendio en el que murió su hijita…y ella lo quiere vivo para que sufra la ignominia en vida. Ahora. Menuda licencia se tomaron con esta enfermera, que falsificó un testamento vital con tal de mantenerlo vivo. Ahí no hubo fiscal diciéndole ‘¡oiga maja!, que eso es delito’. No. Bueno pues este par se pasan 90% del drama como perros que no sueltan el hueso, detrás de Jo Han a ver como lo vuelven a mandar preso y lo arruinan moralmente. Hasta que ¡puf! Como el humo que se desvanece en el aire y sin demasiada credibilidad para el televidente, sus cuitas con el doctor quedan sanadas en un abrir y cerrar de ojos.

Jo Han tiene un benefactor a la sombra, un ministro cuyo propósito es lograr legalizar la eutanasia y además comercializar una droga llamada ‘Querubín’ que ayuda en el buen morir…Como Jo Han ya ayudó a alguien a ‘bien morir’, pues eso… Por un perro que mató, lo llamaron mataperros. El ministro jamás entendió que cuando le reveló sus planes Jo Han se fuera directamente a delatarlo ante la justicia. Y colorín colorado, este tema quedó zanjado.

Toda esta historia la amenizan con un romance incipiente entre Jo Han y Kang Si Young, la ex nada. Ella se da cuenta que él está sufriendo de alguna infección y lo cuida y lo consiente y hace todo lo posible para que nadie en el hospital se de cuenta que el doctor, aparte de serlo, es también paciente. Y él se deja querer, porque le gusta aquello de tener alguien pendiente; hasta que la salud se le requiebra y entonces él decide pensar por él y por ella; porque sí. Porque él lo vale y ella lo sabe. Y a mi, ya dejó de gustarme el drama. Y eso que le había pasado por alto toda la levedad con la que se metieron en esta historia.

Me pareció muy egoísta Johan y eso no me gustó. Tú no te ausentas 3 años y vuelves a retomar como si nada, eso está muy feo… no le compro la disculpa de que fue para que no sufriera porque peor sufrió al no tener noticias suyas durante tanto tiempo. No me gustó que pese a que estaba enfermo enfermísimo Ji Sung salía absolutamente divino y lustroso (ahí se equivocaron muchísimo) si estás enfermo que se vea que estás enfermo. El fiscal salía caracterizado de enfermo y Ji Sung no. Me parece que ahi metieron la pata mucho. eso y que ella tampoco tuvo mucha coherencia. A mí ella me gustó más en The crowned clown con Yoo Jin Goo que aquí con Ji Sung.

En este drama todo lo cogieron por el camino fácil. Lo de la eutanasia, se quedó en agua de borrajas. Lo de la anhidrosis, simplemente salieron diciendo que si se pudo curar. Bueno, dejemos que por el bien de la historia él tenía que curarse para tener un final bonito romántico. Pero tú no puedes tener un final bonito y romántico con el egoísmo de Johan y su «no me conviene estar contigo, ni a ti te conviene estar conmigo» me voy yo solo a hacer mi vida, tú te las apañas como puedas y si eso en un futuro volvemos… no se puede jugar así con los sentimientos de nadie. En conclusión, no desarrollaron nada, salvo que Ji Sung saliera guapísimo… porque es que además los demás tampoco salían excesivamente guapos. La actriz es muy bonita y aquí realmente no lo estaba. Ella al principio tenía muchos traumas de los cuales no hablaron nada, no sabemos si resolvieron o no… Y Ji Sung me recordaba todo el rato a un ser del estilo Camilo Sesto, Juan Gabriel, Sara Montiel, María Felix; quiero decir alguien muy divo, muy ¿endiosado? ¿creído? No sé. Él a mi me gustaba, pero ya me está pareciendo demasiado superficial, sin ánimo de vivir sus personajes. No sé si esto me pasa solo a mi. Que también puede ser, no les voy a decir que no.

MartaH dice:

Cuando Maggie me preguntó si iba a ver este drama, para escribir el comentario juntas, le pregunté que de qué se trataba, y ella me contestó:»Parece que trata de muchas cosas, pero en realidad no trata de nada». No pudo hacer un diagnóstico más certero.

Los dramas médicos regulares coreanos, que son la mayoría, suelen ser de dos tipos, o bien se trata de historias de hospitales en las que los médicos se mueven entre politiqueos, buscando el poder, o bien se tratan de hagiografías en las que médicos dignos de ser hermanos de San Francisco de Asis, comen y viven, porque dormir no duermen, entregados a la sagrada causa de salvar al prójimo. Este drama es del segundo tipo (aunque haya algún que otro médico mezquinillo por ahí).

Seamos serios, salvo que la ciencia haya descubierto que los médicos no son seres humanos y yo no me haya enterado, los médicos SON seres humanos. La mayoría son profesionales de la medicina, es decir, intentar aplicar una serie de técnicas aprendidas a la tarea de curar enfermedades, cosa que hacen con irregular fortuna, conocimientos y también irregular compasión y empatía. Ni todos los médicos son unos ambiciosos peseteros ni todos los médicos son abnegados místicos. Supongo que, estadísticamente, la proporción de unos y otros debe ser muy parecida al porcentaje de esos fenotipos en la población en general.

Nuestro Doctor Yo Han del título, no, él es no sólo un prodigio de entrega, sino también un prodigio de sapiencia. Yo Han sabe de todas las especialidades, pero lo sabe porque sí, porque tampoco se le ve que estudie mucho (ya lo debe haber estudiado todo antes de que le veamos). No se explica por qué un anestesista sabe más que los neurólogos, que los oncólogos, que los oftalmólogos, que todo bicho viviente. Sea de la especialidad que sea, Yo Han sabe más que los especialistas, lo que resulta un poco cansino. Si no me cansaran ya de por sí las historias de médicos santos, ya me doy por suficientemente cansada con los médicos sabelotodo.

Entre los temas de los que se hablan, pero que no se tratan, y lo poco que se tratan es con unas explicaciones catetas, indignas hasta de un programa de entretenimiento, está la eutanasia.

Al principio, nuestro héroe de pacotilla está en la cárcel por acelerar la muerte de un moribundo que, además, era un delincuente que no se sabe por qué ha matado a dos niños pequeños. No queda claro si el médico ha ayudado a morir al delincuente porque él mismo se lo ha pedido o porque él lo ha decidido por su cuenta.

Cuando sale de la cárcel, el fiscal que lo acusó y que quería refundirle en la cárcel, y la enfermera bruja piruja siguen vigilándole a ver si le pescan en otro renuncio y ya la enchironan para siempre. No tengo ni idea de si eso pasa en Corea, pero en cualquier país civilizado, las personas que tienen un interés personal en un asunto no pueden ser ni jueces, ni fiscales en un juicio, porque se requiere cierta independencia de criterio porque, si no, los juicios serían un linchamiento de ojo por ojo. Luego se sacan de la manga una razón por la que Yo Han no se defiende en el juicio que no se sostiene de ninguna manera.

Cada vez que le preguntan a Yo Han sobre el papel de los médicos ante el sufrimiento ajeno, parece que dice que los médicos tienen el deber de decidir si hay que hacer algo o no, aunque puede que yo lo haya entendido mal. Hasta donde yo sé, perdonen que vuelva a utilizar la expresión, en los países serios en los que se discute la eutanasia, los médicos solo tienen la misión de decir si pueden hacer algo más o no por el paciente, pero la decisión sobre qué hacer la toma, bien el enfermo, bien su familia, pero el médico no tiene que tomar ninguna decisión más, salvo levantar la voz cuando, a su juicio, se está sometiendo al enfermo a un encarnecimiento terapéutico, momento en el que entran los jueces, no los médicos. Los médicos que ayudan a morir sin que nadie se lo pida sí que son asesinos, porque el proceso tiene que estar documentado para que se cumplan unas garantías mínimas.

Mezclando en el mismo saco el suicidio asistido y la eutanasia, nuestro médico ejemplar pasa de decir en voz alta que él opina que los médicos deben aplicar lo que sea mejor para el enfermo, sea eso la muerte o seguir intentando mantener al enfermo con vida, a decir que el derecho a morir dignamente no existe y que el suicidio asistido es un asesinato, no digamos ya la eutanasia. Claro que, en este drama, los médicos, omniscientes ellos, se saltan lo que quiere el enfermo por el forro, porque ellos saben más y mejor lo que le conviene a todo el mundo.

En un episodio de lo más ridículo, hay una asociación coreana secreta, defensora del derecho a morir dignamente, que ha desarrollado un medicamento que te permite irte al otro barrio sin sufrir. El que ha patrocinado la investigación es un enfermo de esclerosis múltiple, que creyendo que Yo Han es menos ceporro de lo que resulta ser, le llama para que le ayude a impulsar en Corea la ley de la eutanasia. El escándalo que monta Yo Han es de no te menées, y las razones que da para rechazar el medicamento, agárrense, son que: se asesinaría a gente con el medicamento y, además, la gente ya no querría curarse y querría morir.

Vamos a ver, melón, los dos países que yo conozco donde se ha legalizado, no sé si el suicidio asistido o la eutanasia, que son Holanda y Suiza, son dos de los países más avanzados de este planeta llamado Tierra. En ellos, el suministro del medicamento, que ya existe y no hace falta que nadie lo invente, está controlado y no se tienen noticias de que se esté haciendo un uso frívolo del mismo. Para evitar todo eso que este idiota teme, lo único que hay que hacer es regularlo. Con su incomprensión, paletería e intransigencia lo único que consigue es que el pobre hombre de la esclerosis se suicide antes de tiempo, lo mismo que pasó en España con un hombre que se tuvo que suicidar cuando todavía le quedaban fuerzas porque si esperaba un poco, y alguien tenía que ayudarle, la persona que le ayudara podía acabar en la cárcel. Un despropósito. Como le dice uno que tiene que salir por patas por si le acusan de asesino por suministrar el medicamento a un enfermo terminal, lo bonito es que los ricos en Corea siempre se pueden ir a Suiza u Holanda, y en Corea se quedan los pobres sufriendo indignamente hasta morir.

Lo único razonable que se oye en este drama sobre el tema es lo que dice el Fiscal, sobre la necesidad de regular el asunto para que la eutanasia no sea la coartada del homicidio de la gente que estorba, y lo que dicen al final sobre que, si la sociedad no está preparada, vayan paso a paso, empezando con los cuidados paliativos y la muerte digna.

Fuera del tema, la historia de amor entre Yo Han y Kang Si Young es aburrida. La chica está enamorada de él, no se sabe muy bien por qué, excepto el hecho de que Yo Han está bueno, cosa que salta a la vista. Si yo fuera él, no sé si me gustaría ese amor tan protector y maternal, porque parece que ella le ve como un niño al que hay que salvar y no como un hombre, con lo poco erótico que es eso.

Como dice Maggie más arriba, incluso entendiendo que él se mire el ombligo sin parar, con lo que tiene encima, que se pase tres años sin ponerse en contacto con ella es de juzgado de guardia. Me revienta un poco que él le diga que la ama porque ella es la única que le comprende, porque en esa relación todo es a medida de lo que él quiere y lo que él necesita, y si él necesita tres años para reflexionar y sufrir en silencia, a ella ya le pueden ir dando por la retambufa.

El papelón del actor que hace de padre de las chicas es de aúpa, todo el tiempo tumbado en una cama. Para no escandalizar al personal, cuando se están planteando desconectarle de la respiración asistida, el hombre se muere solo, para que no queden dudas de que, si les desconectan y se mueren, es otro asesinato, palabra que no se les cae de la boca.

El final, en un país multicolor de la abeja Maya, es deprimente, que un médico tan bueno se vaya a trabajar a un asilo de viejecitos para hacerles compañía me parece muy loable. Después de todo, todos necesitamos un contacto humano, una palabra amable, una mano amiga, que nos acompañe y nos haga ver que, aunque nadie nos acompaña en nuestra muerte, no estamos solos, que hemos sido importantes para alguien. Es la opción personal de Yo Han y hay que aceptarla, pero no dejo de pensar, que un médico tan bueno hace más servicio ayudando a seguir viviendo que a morir en paz.

 REPARTO

  • Ji Sung como Cha Yo Han
  • Lee Se Young como Kang Si Young
  • Lee Kyu Hyung como Son Suk Ki

Personas Cercanas a Si Young

  • Kim Hye Eun como Tae Kyung (Madre de Si Young)
  • Jun No Min como Kang Yi Soo (Padre de Si Young)
  • Jung Min Ah como Kang Mi Rae (Hermana de Si Young)
  • Oh Seung Hyun como Min Joo Kyung (Tia)
  • Jung In Ki como Oh Jung Nam (Tio)

Hospital Hanse

  • Hwang Hee como Lee Yoo Joon
  • Kwon Hwa Woon como Heo Joon
  • Oh Hyun Joong como Kim Won Hee
  • Son San como Enfermera Hong
  • Lee Yoo Mi como Enfermera Na Kyung Ah
  • Kim Young Hoon como Han Myung Oh (Abogado de HSMC)
  • Uhm Hyo Sup como Kang Yi Moon
  • Jung Jae Sung como Kwon Suk

Otros

  • Shin Dong Mi como Chae Eun Jeong
  • Ham Sung Min como Yoon Sung Kyu
  • Jung Kyung Soon como Madre de Yoo Joon
  • Oh Won Joong como Kim Won Hee

Cameos y Apariciones especiales

  • Geum Bo como Recluso de espina de pescado (Ep.1)
  • Kim Do Hoon como Park Jung Bo (Prisionero) (Ep.1-4, 23)
  • Ha Do Kwon como Joo Hyung Woo (Campeón de artes marciales mixtas) (Ep.5-8)
  • Kim Jong Goo como Padre de Hyung Woo (Ep.7)
  • Jo Shi Yeon como Hija de Hyung Woo (Ep.7)
  • Yoon Chan Young como Lee Ki Seok (Paciente CIPA) (Ep. 10-12, 24)
  • Yoon Joo Sang como Lee Won Gil (Ep.10-11)
  • Lee Do Kyung como Sacerdote Enfermo (Ep.13-14) 
  • Oh Yoo Na como Yoo Ri Hye (Ep. 17-20)
  • So Hee Jung como Hermana mayor de Yoo Ri Hye (Ep. 17-20)
  • Jung Ji Hoon como Min Sung (Hijo de Yoo Ri Hye)
  • Lee Se Rang como Kwon So Young
  • Im Dong Jin como Sim Joon Chul
  • Lee Joo Won como Choi Seung Won
  • Chun Young Min como Lee Da Hae

Comentarios

  1. a mi este drama me gustó bastante, supongo que principalmente porque sale Ji Sung y ya es garantía. Eso si el romance está cogido por pinzas, y el cliche de los tres años se veía venir…era para dar un final feliz ya que él estaba muy enfermo? o será que en Corea creen que en una relación debe haber una separación por medio para que se haga más fuerte? en fin…cliché coreano.

    Gracias por la reseña

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