Love in sadness – MBC (2019)

Makjang Maggie cuenta:

Yoon Mari es una mujer desdichada que pinta óleos de flores de invernadero; pero esto no es lo que la hace desdichada, no. Yoon Mari se parece a la madre muerta (asesinada por el padre) del heredero de un poderoso conglomerado coreano, Kang Inwook. Hombre celoso, obsesivo, abusador y atormentador atormentado; que no permite que su mujer respire sin su permiso. Muchas veces intentó de manera infructuosa,Yoon Mari alejarse y desaparecer del radar de su marido; muchas veces él la trajo de vuelta, dejándola morada y azul por todo el cuerpo, salvo la cara. La cara de su madre es sagrada y no se toca. No.

Seo Jung Woo es un cirujano plástico seulita de reconocido prestigio y demostrada pericia que se pasa la vida entre atender a pacientes suyos y atender de manera amorosa y entregada a su mujer comatosa hace ya bastantes años. Él vive embelesado con la serenidad de ‘su’ bella durmiente, y no atiende razones de nadie para que se desligue un poco y viva. Cosa que frustra mucho a Joo Hae Ra, que es la socia de la mujer comatosa en una galería de arte. También frustra mucho al otro cirujano plástico de la clínica, Ha Sung Won (dizque) ‘mejor amigo’ de Jung Woo…Porque él arrastra el ala por Hae Ra, quien no le da ni la hora al andar pendiente de cualquier migaja que se le caiga del plato a Jung Woo.

Como la galería de arte está en el mismo edificio que la clínica de cirugía plástica, (ya saben que en Corea está de moda eso de ser propietario de todo un edificio) un día por la mañana entre pincelada va, pincelada viene; Yoon Mari en su estudio, otea en su móvil una entrevista al cirujano plástico que logra maravillas inconmensurables y después de una comida íntima y tensa con su marido, en las oficinas del conglomerado, al volver a casa ella se les zafa a los guardaespaldas con la excusa de que va a ver los cuadros de la galería. En realidad va a meterse en la consulta del doctor para que le haga un cambio integral de rostro. ¡Ea! Sí. Del todo. Nada más conocerse y sin anestesia. No un toque que levante la punta de la nariz, ni que le haga un párpado doble, ni que le afine la quijada. No. Que le rehaga la cara como a si fuera Jessica Rabbit.

En ese primer encuentro, el cirujano no se baja de su cabalidad médica y ella vuelve a casa, aunque empeñada en su fuero interno en escapar de aquella jaula de oro, de cualquier manera. Como una de las esposas de oro con la que la tienen atada y bien atada a la familia es la asistencia paliativa en un centro de alta gama, a su madre enferma de ¿demencia etílica? No sé si existe como dolencia, pero si explican que la mamá perdió la razón por empinar el codo con asiduidad. Un día se las ingenia para sustraer a su madre de aquella clínica dónde su marido impera y dejándola a buen recaudo; escenifica un suicidio a la vera del mar, que no termina de convencer al obseso marido.

Esa misma noche, Jung Woo al volver de celebrar las exequias por su venerada y bella durmiente esposa (que falleció casi una década después de sufrir un accidente automovilístico; una de las tantas veces que lo hizo cornudo…Porque otra cosa no le gustaría a la marchante de arte, pero poner los cuernos, eso le gustaba una barbaridad) cuando en la carretera y bajo una lluvia torrencial, se le aparece de manera súbita, no un cervatillo deslumbrado y paralizado por temor, sino la mujer aquella que suplicó un cambio radical para esquivar acoso y desdicha marital.

Ea pues. La lleva a la clínica y con nocturnidad y alevosía la transforma del todo. Salvo, que la deja idéntica a su esposa la finada. ¡Oye! Y que trabajo excelente hace, que hasta la entonación de la voz y los gestos naturales, también debió modificarlos, porque la siguiente vez que se cruzó con su marido obseso y poseso este no la reconoció. Ni por el terror de animalillo atrapado que le asoma cada vez que se lo cruza. Ya por eso, solamente, aquí el amigo magnate podía haberse dado cuenta. Y eso, que no hace sino husmear en rededor del cirujano plástico, pues él sabe que ahí radica la respuesta a la desaparición de su ‘Mari, Mari, Yoonmari ah’.

Contrata una investigadora privada que se deja la piel siguiéndole el rastro a la díscola extraviada, y actúan en comandita de manera tan soberbia y arbitraria que son capaces de meterse hasta el vestidor de gente ajena, sin que nadie rechiste. Será que por allí no existe aquello de «violación de morada» (O que a los herederos de los conglomerados les permiten vejaciones varias porque tengan más dinero que el resto) Y todo por perseguir la pista de un vestido. Si. Un vestido de punto color morado del cual solo vendieron once unidades en Corea porque es super duper exclusivo. Ya me las imagino yo a todas yendo al «brunch» exclusivísimo de la gente super mega hiper ultra y que las once aparezcan uniformadas de lanita morada.

Y en ese bucle se la pasan los veinte capítulos. Veinte. Que se dicen pronto, pero se hacen eternos.

Yoon Mari no deja de ser Yoon Mari, su esposo no deja de ser un obseso absurdo, el cirujano es otro que tal baila; a sabiendas de la cornamenta y el dolor en el alma que le dejó su mujer, decidió recrear su bello rostro en otra para enamorarse de alguien bueno y que además supiera el lenguaje oculto de las flores. La otra marchante de arte que arrastra el ala por el cirujano, de repente se mete a redentora e intenta curar la desquiciada obsesión enfermiza de Kang Inwook, que en la última trama del drama ya anda exigiendo que a su mujer la vuelvan a dejar idéntica a su mamaíta mientras blande una pistola en todas las direcciones sin decidirse a disparar para acabar con el tormento de que su mujer quiera a otro y otro quiera a su mujer.

Y sí, la historia acaba como el rosario de la aurora, con el irredento volándose la tapa de los sesos en medio de una piscina cristalina y azul (eso sí, antes de eso dejó bien enfangado al patriarca de su clan, que la patina de gente decente era realmente muy fina y la podredumbre de los Kang era de proporciones estratosféricas) El cirujano cornudo perdonándole la traición al amigo, que encima fue tan cobarde de huir del accidente donde su amante quedó comatosa; y colorín colorado este rollo repollo ha ¡llegado a su fín!

Bueno, después de ver Babel, (y a salto de mata) My only ally, Healing love, Fates and furies, A promise with the gods y esta que nos ocupa; me parece mucho que en Corea están pegando un giro al pasado de aquellos dramas noventeros de abrirse las venas en canal y dejarlo todo como unos zorros.

Esta la vi porque aparte de que Go Joo Won fue el primer coreano que me gustó cuando ¡por fin! pude ver un drama de allí, «Obgyn docs», me gustan los dos protagonistas masculinos Ji Hyu Woo y Riu Soo Young, pero francamente los prefiero en otros papeles, no de esta manera. Y ya puestos a dramas con enjundia, la protagonista femenina Park Han Byul, según me contaron está sufriendo el culebrón de su vida al tener a su marido de verdad enfangado en el delito aquel de compartir videos sexuales no consentidos en el grupo de chat donde gozaban de vejar a las mujeres gente que por ser popular se creyeron dioses. Estuvo a punto de que la quitaran del drama; y entonces sí que la Yoon Mari habría sido la mujer de las tres caras.

En fin, farragosa y tétrica.

Go Joo Won como Ha Sung Ho

Park Han Byul como Woo Ha Kyung (Esposa)

Hwang Jung In (황정인) como Park Na Yeon

Park Sang Sin (박상신) como Kim Bong Woo

Personas cercanas a Ma Ri

  • Lee Duk Hwa como Yoon Hyung Chul (Padre)
  • Kim Ye Ryung como Lee Kyung Hee (Madre)
  • Kim Yun Joo (김윤주) como Choi Woo Sun (Amiga)

Personas cercanas a In Wook

Personas cercanas a Hae Ra

Otros:

Comentarios

  1. Mariceli Hernandez dice:

    Que mucho me has hecho reír. Comencé esta novela por las mismas razones que tu, los protagonistas, ellos, porque a ella no la había visto antes, claro, ahora se de ella por el escándalo de su marido (tremenda joya). Tenía la esperanza de que le devolvieran el rostro a Ma Ri y volviera la original que me gustaba mas. La novela se la lleva Ryu Soo Young, que papel tan detestable y que bien lo hizo, es increíble la cantidad de mujeres que en las redes justificaban su actitud, pobrecito decían, está traumado, yo lo arreglo, pobres mujeres con autoestima baja. -_- En fin, una historia de 20 capítulo que pudo terminar en 12.
    Gracias Maggie 🙂

    • Maggie Bee dice:

      Si es que al final de cuentas ese tipo de hombres existen porque sus madres los crían así. Si las mujeres supiéramos ser más ecuánimes a la hora de educar, no haría falta mucho más. Así que no me extraña que haya mujeres intentando justificarlo hasta en el khol rojo que usó para parecer más endiablado 🙂

  2. Pues por la descripción de Maggie, la pobre Yoon Ma Ri sale de Málaga para caer en Malagón, porque los dos hombres, el golpeador y el otro, son unos cafres obsesivos dignos de que los encierren. Hilando muy fino, debe ser que es a los guionistas les parece mejor obsesionarse por una esposa que por una madre y por eso el de la esposa es mejor (además de que parece que no pega, que no es moco de pavo) y se queda con la chica. ¿Maggie, se queda con la chica?.

    Si lo pienso bien, hasta yo pienso que es más tolerable que quieras que tu nueva esposa se parezca a la antigua que que se parezca a tu madre, que tiene un tufillo edípico que atufa.

    Además del tufillo edípico, el argumento de la esposa que se opera y luego se enreda con el médico es idéntico que de otro drama de hace poco que se llama «Let me introduce her». Creo que en este caso la chica que se opera no es porque el esposo la pegue, pero lo de la operación y que se lía con el médico es igual. El resto no lo se y no llego a saber qué es lo que pasa porque es una de las miles que he ido dejando a medias de lo rollo que me parecen (también dejé Fates and Furies con su zapatera y su hermana igualmente comatosa). Dios mí, qué petardos de argumentos.

    • Maggie Bee dice:

      Marta, antes de volarse los sesos, el poseso intentó mandar al inframundo al doctor, pero Mari Mari, Yoonmariah se metió entre el pecho amado y el proyectil…Así que casi es ella la que asciende a los cielos con su manto blanco y sus azucenas…Pero el cirujano plástico hurgó en el pecho amado arrebatándola de la guadaña y quedaron juntos ambos contemplando como querubines arrebolados gencianas de invernadero cuyo significado es «amar desde la tristeza»

      • Mariceli Hernandez dice:

        jajajaja genial, me vuela la cabeza el hecho de que ella está con el hombre que le cambió su rostro al de la mujer que le pegó los cuernos!!! Locura total 0.O

  3. Madre mía que serie de despropósitos enfermizos uno tras otro, de verdad que esta deriva doramil que tenemos en el último año es descorazonadora.
    Ahora mismo no me entusiasma ninguna 🙁

  4. Isabela dice:

    Este guionista con qué habrá mezclado el soju.

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