Make a woman cry MBC 2015

No hace mucho me salió «Make a woman cry» como sugerencia en la página donde sigo los dramas pues ya casi no descargo ninguno. Como Kim Jung Eun es una actriz que despierta mis simpatías y a Song Chang Ui lo recuerdo con agrado de My golden bride, después de leer la breve sinopsis me dije «¡vamo’a’veh!» ya que el hecho de que Hospital Playlist se haya despedido hasta el año entrante, que el Eternal Monarch me deje pensando «¡bleh!», que me pudra el hígado que un idol imberbe y para mí, desconocido; tenga más metraje que Yoo Ji Tae en «When my love blooms» y que me haya ventilado tan rapidito una antiguaya
«Great Ambition» con unos jovencísimos Jang Hyuk y Song Ye Jin empezando sus exitosas carreras…

No es que la sinopsis sea nada del otro mundo, la historia trata de una mujer a la que se le muere un hijo, hecho que la aboca a dejar de ser detective de criminalística para poner un restaurante delante de la puerta del colegio de su finado hijo; porque ella quiere velar por el bienestar de los chavales. A ella le dijeron que había sido un accidente y ella lo aceptó sin más; y claro, yo empecé a pensar ¿y su intuición detectivesca? ¿será que feneció a la par que su hijo?

Jung Deok In tiene una mirada limpia, serena y una vida de lo más atribulada. Creció huérfana, ya adulta encontró calor de hogar con su familia política, donde es querida y requerida por suegra y cuñados por igual. La suegrita es de lo que no suele abundar por los dramas coreanos, una belleza de viejita amorosa y cabal que adora a su nuera como adora a su hija. Deok In con su mirada serena, su melena divinamente peinada, su ropa impoluta y sin un atisbo de cansancio, raspa escamas de pescado, pica cebollas, pela ajos, guisa con polvos de chile picante y adereza con salsa de soja en un cuchitril diminuto donde alimenta a toda la chavalería del colegio (que salen hambrientos y en tromba) pese a que el restaurante tiene espacio para dos comensales y la cocinera. Pero bueno, hay algo que me entretiene, que no me desespera ni me incita a darle con ganas al avance rápido. Y es que entre tanto adolescente en pleno desarrollo, estirón, acné y rancio olor de pies hay un comensal piñón fijo que ya no es adolescente aunque lo parezca. Kang Ji Woo. Un profesor del cole que se asegura comer bien una vez al día aunque más coma por los ojos, embelesados, que por la boca.

En este drama, que según se va desarrollando se va volviendo dramón dramononón, la dinámica va como lenta, no sé yo si el director creía estar dirigiendo como Ingmar Bergman, o cual fue su «peo», pero no existe la espontaneidad, todo se desenvuelve como en foto fija, donde hay veces que parece estar viendo una fotonovela de aquellas a las que le cantaba Ivan en los ochenta y que yo tenía paternalmente prohibidísimo tan siquiera ojear. Sin embargo ahí yo sigo, con mi infusión de anís y mi capacidad de asombro.

Capacidad de asombro que se va agrandando con cada giro de tuerca que se sacó de la chistera Ha Chung Ok, la escritora, hace cinco años, y si no me ando con cuidado me puedo atragantar con un sorbo de infusión porque ¡De veras, manita!

Deok In luce una esplendorosa cornamenta gracias a que Kyung Chul, su marido, se hizo amante de una niña pija (que no sé si tendrá un jersey amarillo y un ford fiesta blanco) pero lo que si tiene es una mala baba que no se aguanta. Él también la tiene, que como dicen «Dios los hace y el diablo los arrejunta» y se pasan una buena traca exigiendo que Deok In firme el divorcio ¡pero de una! Y ella erre que erre que ¡Nanay! que no se divorcia nada si su suegra no le da el visto bueno. Va, ahí ya me río. No sé yo la fijación de seguir «casada» cuando ya no te quieren, porque lo que todos nos merecemos es que nos quieran bien y seguir atada legalmente a una persona que es capaz de escupir tanta sarta de estupideces ya es de bobita. Y el dicho va «Bonita pero no bobita» Deok In insisto, pareciera ser ambas.

Aparte de cornuda, no nos olvidemos que su chiquillo fallecía atropellado por un coche a la salida del colegio y que ella dio por válida la explicación de la policía de que fueron las prisas por verla a ella, las que abocaron al niño a cruzar sin mirar… Y entonces ¡la chicha se puso a peso! El roce hace el cariño y Jin Woo logra que Deok In se enamorisque un poquito de él. ¡oops! Jin Woo es un Kang. Hermano de Jin Hee la pija resbalosa que anda exigiendo su divorcio de inmediato. Y el colegio donde estudiaba su chiquillo muerto (Que es el mismo donde Jin Woo es profesor) es propiedad del magnate y patriarca Kang. Si. Como es una familia pudiente y con un dedo en cada pastel, el hermano mayor de Jin Woo (que trabaja en la casa matriz del conglomerado) manda a investigar los orígenes de Deok In, que para eso ellos saben más, y estaban seguros que huérfana, huérfana ¡pos no! solamente abandonada. Y hete aquí que dan con la madre. Kin Hae Sook es una camarera en un restaurante de aquellos que (yo entiendo) venden algo de comer con tal de vender mucho soju. Y que les voy a decir, yo sigo muy entretenida. De acabar de verla como Rosa, intentando que su André no se meta a cura, a verla aquí de beoda de mala vida (a lo drama coreano) en un espacio de 1 semana resulta gracioso y me da incentivos para seguir sin darle al avance rápido. Y eso que siguen casi que a foto fija. Cada escena parece congelada en el tiempo. El toma y daca entre las dos reencontradas tras cuarenta años de ausencia, resultan graciosos dentro del desgarro que la situación amerita, Si. Las dos hacen muy buen tándem. Me parto. Cada vez que la mamá habla más de la cuenta y de cosas que no debe, ahí está Deok In para dar buenos pellizcos de monja. Bueno, y con la consuegra también hacen muy buena comparsa. Cómo es la única persona del mundo mundial que trata bien a la ex camarera de permanente barata, pelo y labios rojos pasión, y sombras de ojos azul hortensia; se aferra a ella como un naúfrago a una boya marítima y de esa casa no la sacan ni con rasqueta. Las dos abuelas sin nieto se vuelven como dos hermanas de sangre. Esas que se quieren pese a que se peleen y se tengan que aguantar las peculiaridades de cada quien.

A la par tenemos que el patriarca Kang tuvo tres hijos de los cuales viven 2 y aquí tenemos otro embrollo digno de culebrón que se precie. El muerto es el mayor. Y pese a que el patriarca sigue activo y dinámico, ya no tiene un heredero directo con lo cual el mayorazgo (Ahora lo tiene el hermano de en medio, Jin Myung, como regente) va a ser del hijo póstumo que tuvo con su novia, y que lleva 25 años ostentando el puesto de cuñada mayor sin haberse casado. ¡Y señoras y señores! aquí tenemos a la resbalosa torticera, alambicada y malvada mayor de cualquier cuento. Eunsoo es mala de telenovela venezolana; de esas que hacía Lupita Ferrer escritas por Delia Fiallo. ¡Vamos! no he visto yo defender con más ahínco ser la cocinera de la familia Kang… Otra que divinamente botoxeada, repeinada y con zapatillas de andar por casa de taconcito recalcitrante y cantarín se la pasa destripando pescado y probando el estofado con la misma cuchara que revuelve la olla. ¡La de babas revueltas que tienen que comer! Aparte de cocinar, a ella le gusta medrar en el matrimonio de Jin Myung. Resulta que ella era su novia hasta que descubrió que el mayorazgo de los Kang iba obviamente al mayor y con él se encamó. Un día de pesca y relajo, el mayor cayó al agua y el de en medio aun pudiendo, no le dio una mano; dejándolo morir ahogado. Hecho que lleva ahogándolo a él desde entonces, por lo que defiende y ampara a su cuñada y sobrino, en detrimento de su mujer y su hijo. Choi Hong Ran que es una estrella hallyu de tente y no te menees, es demasiado bella, también bastante tontita pero muy graciosa. Ella intenta ser mala y se queda siempre frustrada porque no da la talla y siempre la descubren. Pero ¡Hala! Más makjang del bueno, 25 años después, es ella quien descubre que su cuñado mayor no está muerto, solamente amnésico, bastante pobre (vende esos bollos con forma de pez y relleno de pasta de alubia roja dulce; en la calle) e inmensamente feliz, casado con su mudita (que también hace caritas de tontita –o bueno, como ellos dicen «aegyo») y que se quieren un resto y un chingo y un híjole. Ella y su tío lo «pescaron» del río o de la ría medio ahogado y casi muerto y lo cuidaron hasta que ya se decidieron a vivir de la venta ambulante ellos dos. ¿Y voy yo a dejar este dramón en este momento? Ni de broma. Esto cada vez está más…ejem. El berenjenal en el que se está metiendo esta escritora es de órdago.

Volviendo a la pareja que se supone es la principal. Ya Deok Jin bien enamorada de Jin Woo, le toca las narices a Kyung Chul que entonces decide que ya no quiere el divorcio, porque no se vale que su mujer sea una perdida que sale a buscar ‘amor del güeno’ en hogares ajenos. Vuelve a la casa materna (tenía un pisito dizque por cercanía al trabajo) pisito que mantiene su amante despechada. Quien se pasa por el forro la piedad filial aquella coreana y la trae al pairo lo que puedan decirle los Kang; que tampoco es que le digan demasiado; solo que al comparar a Kyung Chul y a Deok In, ella les gusta más, les parece mejor adición para su familia. A los viejitos y al hermano del medio; pues las dos cuñadas hacen y deshacen y llevan adelante una campaña de acoso y derribo para que no haya otra boda con otro posible hijo lo cual llevaría a una mayor partición de la herencia.

En esas andan cuando ¡Tachán! el makjang de los makjang. Jin Woo se entera por boca de su hijo adolescente ¡que él fue el artífice de la muerte del hijo de Deok Jin! ¡Oh! Oh! Oh! Oh! Dioses del drama ¿Qué se fumó la escritora? Al pobre se le cae el mundo al suelo. Deja su puesto de profesor (donde había entrado para cuidar a su hijo) Deja a su enamorada y, después de confesarse con su hermano, quien lo insta a que vuelva con ella y viva atormentado, callando lo que sabe, con tal de que ella sea feliz (A todas estas el mediano está sufriendo en sus carnes el desprecio del patriarca porque Hong Ran no se aguantó y reveló que 25 años atrás el de en medio dejó morir al mayor) ¿Ustedes creen que ya no se puede llegar a más? Pues si se puede. Eunsoo puede. Ella sola saca conclusiones y deja pistas para que la ex detective (que por cierto tuvo dos escenas dignas de Lovers la que protagonizó con Lee Seo Jin; donde ella solita se enfrentó y diezmó grupos de gansters malos malotes) se dé cuenta que fue el hijo de su amado el que mató al suyo y que el abuelo tapó el desaguisado para salvaguardar el honor de la familia. ¡Y sufrida ella, que arriesgo el cogote y terminó en el hospital contusionada por salvarlo precisamente a él de las garras de la mafia!

Entre tantas maldades perpetradas por la resbalosa que jamás se casó, se les pasan los capítulos y luego tienen que resolver como pueden y en lo que les queda. Que no es mucho. Un cáncer le cambia el carácter al infame esposo y algo parecido hace lo mismo con la infame resbalosa, todos acaban felices, comiendo perdices. Cuarenta capítulos ¿Que me han dejado? El puro y fatuto divertimento. Mala, Si. Entretenida un montón. En serio que más tonterías no se le podían cruzar por la cabeza a la escritora. Bueno. Si. El patriarca decide en un acto de justicia heredarle el colegio al Estado para que sea este el que se encargue de la educación de los hijos, en vez de él como hombre magnánimo que se cree.

Comentarios

  1. María Luisa dice:

    ¡¡¡Hola Maggie, que alegría leerte por acá!!! Extrañaba un jurgo y un híjole tus análisis de dramas. Esta estuvo muy divertida. Por cierto, a lo mejor te animas a la crítica de Hospital Playlist, a mi me gusto mucho.

    Saludos y feliz de tenerte de vuelta..

    • Pero es que todavía estoy de duelo porque solo dieron 12 capítulos

      • María Luisa dice:

        Sí, nos dejaron tristes, ya me había acostumbrado a ver a todos los personajes del hospital =( será una larga espera… hasta el 2021… Igual estaré esperando tus impresiones.

  2. ¡Madre mía, que culebrón!

    Saludos Maggie. Que gusto poder leerte nuevamente.

  3. Mariceli Hernandez dice:

    Anda Maggie, culebrón que me voy a atragantar, otra para el saco!
    Un abrazo chicas!!!

  4. Madre, madre, que de cosas… Creo que declino este culebrón. Gracias Maggie

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