My golden life capítulo 15

El capítulo 15 empieza con la Gran Confesión. Esa pobre Jian parecía una olla a presión y ¡Bum! Así sin anestesia. Do Kyung pasa de la confusión a la incredulidad y a la ira subitamente y Park Si Hoo se luce de manera magistral…Y Shin Hye Sun, que hasta ahora no me había terminado de convencer, me parece una actriz soberbia. Jian en esta escena está fantástica, como se va apocando ante alguien, pues, reconoce muy dentro de sí haber participado de una afrenta abominable y punible ante gente todo poderosa como superior; hay mentalidades muy cuadriculadas y en los asiáticos esto se nota de manera tangible como en unos se va desarrollando la sumisión absoluta mientras en la otra lo que crece exponencialmente es el despotismo y la soberbia. Mientras este par están en medio de esta debacle…

Los padres Choi andan, mientras se acuestan, admirando a su Eun Sook por lo bien y lo sagaz que estuvo salvándoles la cara delante de la plana mayor de la empresa, que obviamente tiene que reunirse si o si, cada vez que la intranet hierve con cotilleos de líos de faldas. Y eso que se supone que el Haesung Group tiene negocios en todos los ámbitos posibles y por ende debería estar a lo que están, no escudriñar si uno de los nietísimos se enreda con una empleada o no. Pero bueno.

Mientras tanto Jian está tratando de apaciguar al basilisco de su ex-oppa y que calle, no para siempre, sino hasta que pase el fausto evento del aniversario. Además de que le permita a ella ser la que confiese su verdad ante los poderosos Choi –intentando así minimizar la represalia monumental que sabe que se les viene encima a su familia Seo. En esas andan cuando los llama mamá Choi entonces Do Kyung termina contando una trola pese a que está que se lo llevan los diablos y no quiere que Jian lo vuelva a llamar “oppa” ¡Choltero! ¡Pero choltero en serio!

Al refrigerio matutino en Chez Choi Jian se queda refundida en su habitación por órdenes expresas de su superior Do Kyun ¡ni oppa, ni leches!

En el barrio pobre la amiga/casera de los Seo le tira los tejos a papá Seo, pero este no se da por aludido (¿o si?) y le dice que si está aburrida, se vaya con su marido a Vietnam, que la soledad es mala compañera. Otra que sigue mintiendo es mamá Seo. Se inventa cualquier cosa para que su familia no sepa que los Choi le pagaron regalándole un restaurante.

Jisoo no encuentra su recetario, se acuerda de la visita que le hizo a Jian y de cuan demacrada se ve aquella…Mucho le parece que doña Jian anda arrepintiéndose de haber dejado el nido Seo en pos de oropeles y que la “vie en rose” no parece estar sentándole para nada regio. En esas anda cuando llega mamá Seo a decirle que ella también tiene que ganar dinero, y que consiguió un empleo en unn restaurante. Inocente Jisoo se pregunta si otra vez su familia volverá a tener dinero y prestigio, ya que papá Seo anda reflotando su comercio con Vietnam y su mamá ahora también trabaja fuera de casa.

Papa Choi melancólico acaricia todos los mementos de su Eun Sookah querida y le dice a su secretario que se lo envuelva para regalo. ¿En serio? Algo tan especial y personal ¿Y no lo puede hacer usted? Si es que no existía el frío hasta que no existieron los Choi.

Doña Café va dando un agradable paseo y de nuevo se encuentra repentinamente con un elegantísimo Don Pan escogiendo un bello ramo de flores; cuando ella intenta proseguir sin hacerse notar, aquel caballero hablando unos decibelios por encima de lo normal, le dice a la florista que son para su aniversario de bodas ¿Ah, seguimos jugando Sr. Pan? Y finge darse cuenta de un delicioso olor a Café en ese instante; solícito le pregunta por marido y prole mientras candoroso, olisquea una rosa. Yo encuentro a esta pareja amorosa. A Doña Café este encuentro fortuito le hace acordar a lo que pudo haber sido, y no fue

¡Ajá! Parece que la Cafetería Hee va viento en popa, según ve Hyuk los recibos de la caja registradora, y en esas andan cuando llega la entrega del pan de cada día en manos de la Panadera/Heredera quien les informa que su jefe no quiere transferencias bancarias, que a él en metálico, pero que la razón, para ella también es un enígma. Doña Café le devuelve su recetario ¡Y yo que me creía que aquel recetario era el grimorio el cual tenía el hechizo con el que la Panadera/Heredera iba a conseguir el amor! Pero no, ese día lo que sí consiguió fue una mesa tocador para regalarles a los novios. Doña Café le dice que ese regalo es solo para la novia, pero Jisoo le dice que la usarán ambos. Y yo le creo, jamás he visto hombres más vanidosos que los coreanos ¡Corcholes! La mesa es un concepto Ikea, y Jisoo no cree poder armarla, pero ni de ¡Choltero! quiere que Hee le diga a su donseng Hyuk que se la ensamble él.

A Do Kyung sigue repicándole como campana llamando a misa la confesión. Convoca reunión del equipo de marketing y le aprieta tantito las tuercas y hacer sudar la gota gorda a Yoon Jung Ha (la versión coreana de Patricia Maldonado y sus 6 semestres en la San Marino) Do Kyung llama a Jian en privado y ya más sereno le dice que él sabe que la culpa no fue suya pero que no puede esperar que los Choi no castiguen a los Seo ya que el engaño ya salió del ámbito privado y ella fue presentada ante la flor y nata de la sociedad en la galería de arte. Jian lo sabe y confía lograr que ellos mismos den la cara y asuman lo que hicieron, pero no antes de que el proyecto que tiene entre manos salga adelante sin contratiempos, pues esto la iba a hacer sentir peor. Do Kyung no entiende el porqué quiere ella compartir la culpa y no lo confiesa inmediatamente; la razón es que Jian confía en que si hace bien lo que está haciendo, sirva de equilibrio a la hora del castigo.

A Do Kyung le hierve la sangre cada vez que Jian exculpa a los Seo (¡Chico! Que son sus progenitores) y en un momento que la pobre se refiere a los Choi como “padres” aquí el caballero casi se la come cruda. Ella toda servil y apocada, se disculpa y le suplica que la deje a ella confesarlo todo.

Mamá Seo inaugura su restaurante. Jitae y Sooah siguen con los preparativos de la boda; se decantan por un picnic en un sitio que les va a salir gratis porque alguien canceló. Jitae intenta contarle que tiene una hermana que no es tal, pero como aquello no influye en su boda, pues ella no quiere saber del tema.

¡Chaval! Jian por fin tiene con quién desahogarse, literalmente. Con su amiga. Le llora sus penas sentadas delante de sendos cafés…Todo lo que la vergüenza y las ganas de engullir sopa no le dejaron contarle a Hyuk, se lo soltó a esta amiga a tumba abierta. Tiene un remordimiento tan grande como la Catedral de Burgos por haber tratado al papá con aquel desprecio canalla. Se siente derrotada de haber intentado ganarse un sitio en esa familia que no es la suya…Que de no haberlo aceptado tan de inmediato, las cosas serían distintas; pero que las ganas de librarse de tanta mierda y tanto maltrato al que la estaba sometiendo la sociedad, le pudieron y agarró la oportunidad con ambas manos. Que sabe que los Choi le van a caer con todo a su mamá, pero que ella la entiende porque la vio infeliz y quiso darle algo mejor. Está absolutamente atemorizada de que sus padres corran la misma suerte que la Sra. Jin

Hyuk entrega en mano la mesa tocador, se ofrece armarla. Jisoo rechaza la oportunidad porque dizque ella es una manitas. Papá Seo anda trabajando en mil cosas distintas. Jitae les anuncia a la familia que la boda es en una semana –Que solo les hace falta una cama, y que no va a haber regalos. Jisoo le cuenta a Jian que Jitae se casa en una semana. Jian angustiada vuelve a suplicarle a Do Kyung que le permita guardar el secreto algo más de tiempo, que no quiere ¡Encima! Arruinarle el matrimonio al hermano. Que es lo que sucederá si la debacle es antes de que Jitae y Sooah sellen su compromiso. Que a Jisoo la va a afectar muchísimo ¡Acabaramos! Do Kyung se acaba de dar cuenta que si tiene una hermana y que la puede hacer trizas con su sed de castigo y escarnio. Eso lo hace recapacitar, aunque el sigue erre que erre.

Mamá Seo llevaba mucho tiempo sin tener tanto dinero, como el que hizo ese día, entre manos. Ji Ho se vuelve a encontrar con “Cenicienta” en el club donde trabaja. Tanto Seo Hyun (la chaebolita) y Ji Ho se reconocen y se conocen. Y ambos se alejan uno de otro pensando en que tienen la soga al cuello como Jian/Eunsook se de cuenta de en que andan cuando deberían estar estudiando.

La amante del abuelo le pone los puntos sobre las íes a mamá Choi (Que en realidad se apellida No –supongo que no adoptó el apellido del marido porque ella es la primogénita del conglomerado Haesung –pero sus hijos si son Choi, así que el apellido no va a trascender en el tiempo)

¡Vaya! Los Choi también tienen negocios en Vietnam ¿Será que por esa vía también se la van a montar a los Seo? El abuelo está pletórico con la nueva nieta. A ese le gusta la argucia y la sagacidad más que la ternura y femeneidad. Esos reflejos que tuvo cuando lo de la debacle de la intranet, la encumbraron a la gloria bendita ante los vetustos ojos del vejete.

Jian sigue adelante con su trabajo. Yoon Jung Ah metió la pata de manera considerable, cien mil euracos de nada, y a Do Kyung casi que se le revienta la yugular; ella intenta disculparse por inexperiencia, y le contesta iracundo que porqué entonces a las cenas de grupo si que va de cabeza. Exige hablar con Jian que está por fuera de la oficina. Le ordena que se presente en su oficina antier…¡Ta chán menudo final!

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