My golden life, Capítulo 18

cap 17

Papá Choi lee el anónimo mientras Jian felicita rápidamente a su hermano y se escapa como una exhalación de sus progenitores. Do Kyung observa tierno a Jisoo antes de seguir a Jian; quien le agradece sinceramente el haber tenido esa deferencia con ella. Él le reitera que ni ella ni su hermano son culpables de los delitos de los padres, que són víctimas y que la vida está hecha de momentos que no vuelven. Jian le pregunta si fue Jisoo quien le hablo de donde sería la boda y él se asombra de que las hermanas se cuenten todo. Insiste en devolverla al trabajo.

Los Seo se quedan un poco alicaídos por la visita de médico que hizo Jian, aunque por lo menos, fue.

Don Do Kyung puede estar disgustado al no entender sus impulsos, pero más lo molesta que Jian esté tan apocada disculpándose por todo cada dos por tres… No saben que va suceder cuando llegue el momento, pero acuerdan que lo mejor será que ella ya no vuelva por la casona y que mientras tanto acampe en las oficinas.

Los Seo despiden a los recién casados… Jisoo sueña con tener una boda idéntica; haciendo las invitaciones a mano y preparando ella misma el pastel (¿Vestida de novia?) A todas estas, y como le dice el hermanito; le falta lo principal, el novio. Pero como ella le contesta, la esperanza es la única que no se pierde.

Do Kyung despide a Jian delante de la oficina con un ¡Súguera! Que quiere decir, buen trabajo. La amiga la recoge ahí mismo y se van a otra sesión de confesiones inconfesables. Organizando ideas ahí va quedando claro que Doña Jian está hasta el tuétano enamorada de Don Do Kyung; aunque cuando se lo dice la amiga; esta lo niega categóricamente. Ella solo fervorosamente espera, que Do Kyung le pueda echar un capote con lo del crímen de sus padres.

Tras la boda, los Seo vuelven al trabajo, él a lo de Vietnam, ella sin hanbok al restaurante de sus desdichas. Allá le llega sorpresivamente Jisoo; quien termina enterándose de todo el meollo y se queda pensando que Jian sigue cuidando de ellos aun cuando no está; mientras ella no les ha dado nada. Jisoo rechaza la oferta de su mamá de mandarla a Francia a aprender las artes de la masa madre… (A ver si esa madre le sale menos rana que las dos que le tocaron en suerte)

Papá Choi, críptico, pregunta por los timadores; Jian duerme en el trabajo y papá Seo le da a la pérfida e interesada mamá Seo mil quinientos euros para los gastos del mes.

Jian le devuelve a Do Kyung los regalos recibidos, el collar y el dinero, y otra vez vuelve a disculparse por haber usado parte para saldar las deudas de universidad que tenía pendientes. Promete devolverlo todo.

El Sr. Pan hace castella cake, que es una suerte de bizcocho del de toda la vida (de hecho el castella lo lleva por Castilla, que es de donde lo copiaron los japoneses) En fin que Jisoo está tan contenta que pega saltitos de alegría cuando la dejan comerlo… Cuando ya no salta es cuando se entera que tiene que llevar muestras al Café Hee para que el oscuro objeto de su deseo, le dé el visto bueno. Jisoo no quiere; por no encontrarse a su vez con el suyo. Su objeto del deseo, quiero decir. Bien. Este toma y daca le sirve para enterarse que el caballero en cuestión se llama Sunwoo Hyuk y que ya puede grafitear cuanto cuaderno quiera con corazoncitos y Sunwoo Jisoo, o hyuk.

Mientras, en Haesung group, se dan los últimos retoques al evento que se avecina y papá Choi sigue con la mosca tras la oreja; y sigue haciendo preguntas referente a los timadores y a las pruebas de ADN que se hicieron para asegurarse que Eunsook es la que es y no la que dejaron donde los Seo; se da cuenta que su mujer aceptó lo que le dijeron sin hacer indagaciones propias.

A Do Kyung lo visita su amigo del alma pues le pica la curiosidad el interés que Do Kyung está mostrando por la chica de los veinte mil euros. Le pidió personal shopper, la tiene en palmitas y ahora quiere que su amigo le dé un buen empleo. Do Kyung le dice que no se haga películas, que es solo que quiere quedarse con la conciencia tranquila y ahí se entera que su futura mujer va en breve a Corea para algun ágape familiar.

Jian va con Hyuk a arreglar lo de las columnas de madera con las que mejor mostrar los pliegos de tela tintada –Se sientan a comer, hablan de los caminos por donde los llevó la vida, de la pasión por la madera que los une; como él pudo hacer diseño de muebles gracias a una beca, puesto que su padre era un carpintero borrachín, que no viven juntos porque vive en la misma casa con el mecenas que financió su empresa y con su hermana que hace cinco años se divorció y ahora ella está bajo su tutela (y aquí me quedé pasmada yo –adulta, divorciada y bajo la tutela de un hermano doce años menor ¿Será machista la sociedad?) Ella le dice que en una semana podrá desglosarle con pelos y señales que es lo que ha pasado con su particular novela.

Do Kyung se acerca al salón de eventos y ve a Jian y a Hyuk trabajando codo con codo… Cuando le había prometido que había cortado cualquier contacto con su vida pasada. Concluye que tal vez está abonando terreno para volver a lo de antes.

El Sr. Pan (Intolerante al café) Visita a la Sra. Café (Intolerante al pan) Hablemos pues de como los polos opuestos se atraen… En fin Sr. Baguette ¿No te estarás convirtiendo en un acosador? Mientras le pide un latte de esos que estan tan en voga a lo largo y ancho del mundo mundial le pregunta ahí como si nada que como hace para llevar una familia dedicándole 11 horas al día a la cafetería ¿Cómo? Eso es de sobra grosero Sr. Pan. Ella se entera que el negocio de él está en las inmediaciones. ¡Oh vaya! Tanta cháchara y el café se enfrió. Cuando van a traerle otro recién hecho, llega Hyuk y al Sr. Pan le toca poner pies en polvorosa. Y no tanto por Hyuk sino porque el café le da tal ardor de estómago que tiene que llegar a beberse un cartón de leche entero. Menudo susto se lleva Jisoo que esta vez ¡Si! Se iba a marchar a algún lado donde sí le quisieran enseñar las artes del pan.

Chaebolita y el chófer tienen una cita romántica en el parque, el la lleva en bicicleta, ella se sienta primorosa detrás, con sus tacones y su pamela y se aferra bien a la cintura del guapérrimo conductor.

A Jiho lo llaman para un trabajo en un club que casi rechaza porque no es Cheongdamdong, pero lo acepta cuando le prometen el doble del sueldo…¡Vaya, vaya! Al mismo club donde va Chaebolita con su chófer metido a Romeo. Y el Romeo tiene leyenda, lo conocen como el maestro de judo; porque a todas las deja rendidas. En Colombia, los solían llamar tumbalocas. Al volver al coche les hacen fotos comprometidas sin que ellos se percaten ¿Será la tía que no quiere dejar títere con cabeza? En esa Jiho hace chas y aparece a su lado…

A mi me parece que por como la mira, papá Choi empieza a entender la actitud de Jian. Subrepticiamente se lleva una muestra de pelo de su cuarto. Llegó el día del evento. Todo transcurre con normalidad. Hay demonstraciones de varias artesanías, de música y jolgorio. Jian está pendiente de todo y resuelve cualquier contratiempo sin despeinarse, pero raspándose las rodillas.

Papá Choi tiene cara de querer crucificar a alguien. El equipo encargado del evento celebra con cerveza y cena. Como son coreanos, con más cerveza que cena. Todos agradecen y reconocen los méritos de Jian. Salvo Jung Ha. Esa directamente le dice que se va a largar de la empresa porque Jian resultó mejor que ella, y eso no puede aguantarlo. Jian le responde cuatro cositas muy bien objetadas y la deja a la altura del betún.

A la salida del restaurante Do Kyung le dice a Jian que lo espere mientras él consigue transporte a casa para todos los borrachitos, que él la quiere llevar a la oficina. Mamá Choi no encuentra a su marido, quien está con nocturnidad y alevosia, mandando a hacer pruebas de ADN.

Do Kyung encuentra a Jian, hablan a “calzón quitao” ella está agotada y le pide que interceda ante sus padres por los de ella. Él le está muy agradecido por lo capaz y competente que resultó. Ella como que no se lo termina de creer. Él que se lo vuelve a reiterar ¡Ay, lo que se tontea con una copa de más!… Ah no, que Do Kyung es abstemio así que él, precisamente él, no está tonteando cuando le estampa un beso de ¡Tente y no te menees! Porque ella triste y compungida se lamenta de que él ya no sea su oppa –A él (muy en el fondo y de manera inconfesable) le gustaría seguir siéndolo, pero de otra manera aunque le pida que no se vuelvan a ver jamás de los jamases ni más nunca de los nuncas y llora mientras ríos de tristeza surcan en frenética carrera las mejillas de ambos…

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