My golden life, capítulo 19

pepito grillo
“Mejor será que no nos volvamos a ver jamás” le dice mientras con ternura la acaricia. No se resiste y la besa, y el chófer, infraganti, los pilla. Jian se escabulle. Do Kyung no se puede creer que haya cedido ante sus instintos primarios; intenta organizar ideas hablándolo con el chófer. Este determina que todo debió ser culpa del trago, que su patrón debió estar enajenado por alguna que otra copa de más… ¡Qué bien tener al alcohol como comodín cada vez que hacemos algo indebido! Lastimosamente dos míseras cervezas no lo vuelven a uno un borracho obnubilado.

Por su parte Jian está mortificada, no tanto por la situación, como por sus sentimientos. Y claro, ya sabemos como nos las gastamos cuando estamos mortificados, no logramos deshacernos de esos pensamientos que nos estan amargando la existencia. Cosa, que también, valga la pena decirlo; le está pasando a Do Kyung. Do Kyung está comiquísimo cuando lo reconcome el remordimiento; se vuelve tartamudo y es divertidísimo. Las disculpas mutuas del día después son muy graciosas.

En la empresa descubren que Jung Ah intentó sabotear el evento del 40 aniversario, y la mandan a la cárcel; por las mismas se dan cuenta que andaba en amoríos con otro de los administrativos del equipo. En esas andan cuando les llega notificación de que papá Choi modificó el video para no incluir a Jian. Todo se empieza a tornar color de hormiga, y la pobre Jian se lo está temiendo

Hyuk y su hermana están regodeándose con los comentarios de internet sobre las sillas de venta en el Café Hee cuando llega Jisoo con el pan de cada día (y con el castella cake para su aprobación) y la Sra. Café aparte de pagarle las facturas atrasadas, le dice que se ve muy bonita con el pelo suelto. Ella ufana les dice que a su novio le gusta así, y ambos se enternecen con tal mentirijilla. ¡Ay, si es que Jisoo es un libro abierto en cuanto a lo que siente por Hyuk! … A Hyuk ya no le parece una pesada de libro; ahora le parece mona –y a mí, él, en este momento me parece un ser superfluo ¡Válgame chaval! ¿Con pelo suelto, sí, con trencitas, no? Vanos, que los hombres sois todos vanos.

Jisoo de vuelta en la panadería se lleva un rapapolvo por haber aceptado el monto íntegro de la factura ¡Porque tenía que haberle regalado un 10%! … Pero ¡Vamos a ver hombre de dios! ¿No te das cuenta que le entregaron un sobre cerrado a nombre del dueño de la panadería? Qué yo sepa, no está bien escudriñar sobres ajenos. ¡Ah! Eso sí, se pone más contento que unas castañuelas cuando le dicen que su bizcocho de castella fue todo un éxito y le hicieron un pedido… Vuelve a ignorar la petición de Jisoo de que le consiga sustituto; porque ¡Ella, desgraciada de sí! Va a irse a donde le quieran enseñar a amasar bien.

A papá Seo, su arduo trabajo parece estarle dando frutos, y los de Vietnam están muy interesados en importar todo lo que él les quiera mandar.

Jian le propone a Do Kyung abandonar el proyecto ya que lo sacaron del video conmemorativo y que entonces prefiere dar la cara y enfrentar su verdad de una vez por todas con los Choi, pero a Do Kyung no le parece; insiste que ha de llevar a buen puerto todo el proyecto para así de esa manera ganar indulgencias a la hora de ser juzgada y castigada.

Papá Seo se da cuenta de que Jiho está trabajando en vez de estudiar. Jiho en la zapatería está pensando en la Chaebolita Choi cuando lo llama el papá. ¡Casi que logra despistarlo; hasta que por los altavoces del centro comercial empiezan a promocionar algo! A otro que le tocó dar la cara y afrontar la verdad antes de tiempo… Le toca decirle al padre, que él simple y llanamente no quiere estudiar, que él lo que quiere es ganar dinero. Papá Seo se queda tristísimo pensando que todos sus vástagos (y hasta su mujer) lo están pasando mal por culpa del vil metal.

La chaebolita está muy contrariada porque no la dejaron recibir su primer beso de amor (de amor ni de ningún otro, esos Choi son calculadoramente yertos –los Cullen a su lado son calderas de calefacción) y ni agradece la deferencia de Jiho de no irle con el cuento a Jian, siempre y cuando ella se cuide de ese casanova que dobla como chofer y guardaespaldas. ¡Tate! Acto seguido, aqui la señorita se da cuenta que el chofer está casado y tiene una familia. Mucho peor, la mujer engañada la agarraró por los pelos y le dio una mechoneada que la dejó con el pelo alborotado y el abrigo de Chanel hecho girones.

Mientras tanto en el recinto del evento, Do Kyung embelesado, sigue con la mirada a Jian; en esas lo sorprende su amigo que cada vez tiene más claro que Do Kyung siente algo por “la chica de los veinte mil euros” y entiende que la quiere en otra empresa para poder salir con ella en secreto y luego soltarles la bomba a sus padres. Do Kyung que sigue negando tener sentimientos tacha a su amigo de novelero; pero este le replica que ya lo estuvo observando largo rato y que sus gestos gritaban al viento lo que su boca calla. Que le va a hacer el favor y la va a contratar en la empresa de su tío; para que así lejosde Do Kyung, este pueda volver a centrarse en lo que es menester. A Do Kyung se le escapa que como más tranquilo iba a estar es si la pudiera retener en Haesung Group.

Seo Hyun. La chaebolita se llama Seo Hyun. Seo Hyun llama a Jian cuando ella está intentando calmar el dolor de un quemazón de plancha que se llevó por hacer concienzudamente su trabajo y evitarle ningun contratiempo a la empresa. Seo Hyun necesita que Jian subrepticiamente le ayude a adecentarse un poco después de la debacle con la mujer cornuda. Ni de broma quiere que le avisen a su oppa Do Kyung, eso sería como salir de Málaga para llegar a Malagón.

Entre tanto Do Kyung se entera del percance que Jian tuvo con la plancha y se desquicia al no encontrarla. Con el chófer la busca por todos los sitios buscables, los hospitales, ¡Qué se iba imaginar él que estaría buscándole arreglo a Seo Hyun en una boutique! Cuando por fin la ve, la recibe a gritos, delante de todos los asistentes al evento; se da cuenta y se marcha a reflexionar. Su amigo va a estar en lo cierto. Blanco y en botella, que dicen. Jian escoge esconderse; como si de sus sentimientos, esconderse pudiera.

A Seo Hyun la mujer del chófer la empieza a chantajear para no divorciarse del chófer. El chófer, por su parte, preferiría divorciarse y así poderse hacer cargo de la chaebolita; o de su fortuna. Hablando en plata. Pero a Seo Hyun aquello le parece un disparate y no quiere ¡Shiro!

Mientras papá Choi recibe una notificación contundente y apabullante; Jian, eficiente y metódica entrega tres proyectos por adelantado a su jefe, quien se queda pasmado… Ella se huele que ya le queda muy poquito de vida laboral en Haesung Group y está dejando todo organizado. Do Kyung se da cuenta que ella lo está evitando y él decide hacer lo mismo.

En cuanto al romance entre las tostadas y el café…Aquello sigue su curso despacio pero seguro, aunque a veces lleguen brisas que a ellos se les antojan vendavales. Al pobre Sr. Pan el café le da ardor de estómago y siempre llega a beber leche, como si de un ternero se tratara; y entonces por fin a Jisoo se le hace el milagrito y en una de estas curas post-café, acceden a tomarla como aprendiz. Eso a Jisoo la pone tan contenta que se va como una flecha a decírselo a Jian (Quien se vuelve a esconder) entonces termina compartiendo sus buenas noticias con su oppa Do Kyung.

Entre tanto de Canada vuelven los recién casados.

Jian está con su amiga desahogandose cuando le entra una llamada de la Sra. Choi porponiéndole ir a cenar con los Seo como premio ya que se ha portado como una jabata esforzándose por convertirse en Choi; y como parece haberlo ya logrado; pues ahora se las quiere presentar a los Seo como una Choi de pura cepa. Jian acepta ir a la casona, sumida ya en una vorágine de desesperación absoluta. Ella intenta aferrarse a un clavo ardiendo y después de dejar su renuncia,se cita con Do Kyung para pedirle que la acompañe a destapar la caja de los truenos. Lo que pasa es que Do Kyung está a la defensiva, no la deja casi ni hablar, de manera hiriente y muy fría le admite que si pudo sentir algo, pero que no va poner en peligro su proyecto de vida como heredero de una gran fortuna porque le hayan gustado sus besos y su carisma, que ya le consiguió otro empleo y que ¡Chao pescao! Que son dos personas muy distintas y con caminos ajenos y divergentes; él está destinado a casarse con Jang Sora, otra fortuna, que cimiente la suya propia para las generaciones venideras y que ella no iba a ser sino el peor de los errores que pudiera cometer. Ella no quiere ni oir hablar de que le encontraron un trabajo con enchufe, que ella lo único que quería era soporte moral para enfrentar la furia desatada de los Choi ante el dolo de los Seo.

Pobrecica Jian, le tocó enfrentarse solita a su Minotauro particular y sin hilo de Ariadna que le sirva de guía.

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