My golden life Capítulo 21

papas


¿Para qué tener hermanos si no para tener derecho de mechonearse, cachetearse y hasta decirse verdades inmundas… A sabiendas de que el cariño logra el perdón y vuelva la camaradería después?

Pues eso, que aquí Jian y Jisu se dijeron de todo menos “bonita” demostrándonos a todos que los hermanos asiáticos son igual a los hermanos de todo el mundo mundial. Jian que está dispuesta a alejarse del mundanal ruido, solo accede a ver a Jisu que la convoca a un parque. Con la panadera, el horno no está para bollos precisamente. Ella se siente abusada por todo el mundo, aparte de estar celosísima de su hermana y está dispuesta a dar leña a diestra y siniestra; Jian le aguanta toda la basura que vomita hasta que se harta tantito y le devuelve parte. Eso la llama egoísta, le dice que jamás ha tenido inteligencia emocional, que nunca se puso en los zapatos del otro, y que ya está bueno ¡Uysh eres una ridícula! Anda ¡Tate! Si yo soy eso, tú más, qué para eso eres hija de quien eres…un par de avaros que te vendieron por un plato de lentejas –O por el sitio donde las venden 😉 ¡Pff! Golpe más bajo no le pudo dar. Literalmente la desmoralizó. Ella no tenía ni idea de lo del restaurante y eso la volvió papilla regurgitada.

Jisu, igual que un animalico herido, está iracunda lanzando zarpazos a ver a quien desgarra ¡Wala! Chavala cómo te empiezas a parecer a tu santa madrecita Choi. Quien es otra que está igual de mortificada con la monumental metida de pata que tuvo ante la sociedad –Todo esto mientras –al más puro estilo monja de colegio católico circa años 50, tiene a la mamá Seo “expiando culpas” arrodillada en el salón de la casona hasta que San Juan agache el dedo.

Do Kyung por su parte se dedica en cuerpo y alma al trabajo y con cada reunión que tiene con sus subalternos, se va dando cuenta de lo eficiente que es Jian trabajando ¡Malaya el momento de prescindir de ella! A la empresa ella le habría venido como anillo al dedo. En esas anda cuando el ama de llaves le avisa del escarmiento que se está llevando a cabo en esos momentos… El hombre no gana para disgustos; en lo que va como alma que lleva el diablo a liberar a la mamá de las chicas de tanta humillación se va acordando de lo hiriente y cretino que se portó con Jian la última vez que la vio.

Papá Seo se da cuenta del arroz con mango que se le volvió la vida, mientras la amiga de su amiga le cuenta que Jian se quedó en Haesung Group intentando con su trabajo buscarles indulgencias ante el castigo que se les venía encima; la esposa le cuenta que los Choi piensan castigarlos haciendo picadillo a Jian… Y que mejor se queden con el restaurante si no quieren que Jitae, Sua y Jiho también corran con la misma suerte de la “desvergonzada” Papá Seo entiende que tienen que entregarse, pero antes han de pedir perdón.

¡Ajajá! Esto se pone interesante. Papá Seo en lo que va a pedir clemencia, relata el cuento desde su punto de vista, y papá Choi empieza a vislumbrar una realidad que no tenía contemplada (Y nosotros tampoco, valga la pena aclararlo) Resulta de los Seo se encontraron a una nenita aterida de frío y abandonada en una zona yerma y baldía por donde no pasa ni el ánima sola, ya que no hay a quien espantar ¡¿Comorrr?! Ellos simplemente, volviendo de enterrar a su hijita con sus abuelos, creyeron que a la criatura la habían abandonado para que muriera de hambre o de frío, lo que primero se la llevara. A mi mente febril, este giro me resulta demasiado goloso, a la espectativa quedo de que van a hacer con él.

La matriarca Choi va a ver al par de extorsionadores queriendo comprobar si fueron ellos los que le mandaron el anónimo a su marido; ese par de ratas de alcantarilla casi se hacen pipí de miedo y se congratulan de haberse quedado callados cuando les preguntaron, hace tanto, si se quedaron a vigilar que “alguien” recogiese a la criatura abandonadada –Si hubiesen dicho la verdad, no habrían cobrado nada. Hasta ahora el drama solo nos ha mostrado a la Choi como único contacto y dispensador de dinero que tienen ese par. Aquí empieza a haber tufillo a algo turbio, turbio.

Me da la impresión sin embargo que a la Choi también la estan vigilando. Aparte de que está muy inquieta con la posibilidad de que los Seo vayan a la cárcel, al marido le dice que el revuelo mediático iba a ser infernal, y que aquello iba a dar al traste con los bodorrios que tiene en ciernes para sus dos retoños pipirisnais.

A mí esta señora, en este capítulo me resulta más falsa que monedita de cuero. Tanto afan de que su marido no se inmiscuya en el asunto y la imperiosa necesidad de descubrir quien es el extorsionador en vez de conocer y tratar a Jisu, dan que pensar.

Aparte, ¿Por qué se horroriza de que Do Kyung la haya tratado y que sepa certeramente que Jisu creció rodeada de amor y que a Jian la tiene en alta estima; o que su marido quiera ir a conocerla? Terca como la mula, aquí la matriarca no quiere ¡Ni en sueños! atender que más le vale no hacerles daño a la gente que su hija quiere y a los que considera sus padres, si no quieren hacerle daño a ella también. Que sí, que él sabe que igual ahora ella está dolida y no querrá verlos ni en pintura, pero que cuando se serene, las aguas volverán a su cauce. El marido quiere decirle la verdad a Seo Hyun, y su mujer está absolutamente en contra, ella quiere ver como solucionar todo este embolao sin despelucarse. A Do Kyung le resulta más raro que un perro verde que su mamá no quiera conocer a su hija.

Les voy a ser franca; yo ya me estoy montando la película de que Jisu no es hija de Choi, y que la matriarca hizo algo para tapar alguna indiscreción de índole revolcón con otro que no es su esposo. Si, ya sé. Existía el makjang, y luego vino Maggie.

Entre medias de todo este melodrama; Jiho ayuda a Seo Hyun de librarse de sus propios timadores y el romance entre la Sra Café y el Sr Pan hoy anda en horas bajas. El café recalentado y el pan quemado no hacen buenas migas.

Jisu, aparte de todo, está obcecada en hacerse notar como la más desgraciada de las heroínas trágicas; ella no está en estos momentos con ánimos de ver nada en perspectiva; la panadería parece ser que es lo único que le da sosiego, porque ni siquiera cruzarse con Hyuk en la calle le reporta la habitual alegría. Es grosera y displicente con los dos papás que le tocaron en suerte.

¡Ey! Esto se torna color de hormiga. Jian anda eufórica disfrutando de un día de playa acordándose de cuando era feliz con su familia –Esto pinta pésimo. Ya entrada la noche otra vez de bajón se deshace de su móvil y se adentra en la espesura del bosque con un gran frasco de pastillas que procede a tragarse completito mientras pide perdón de todos como un mantra… Mientras Doña Jisu llega a la casona, supongo que para dar candela, que la chiquilla está de “miráme y no me toqués”

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