My golden life capítulos 25-26

capítulo 26-26

Los capítulos de esta semana tuvieron unas escenas que me resultaron bastante geniales y poderosas. Una es una conversación entre los dos padres, y las otras son el encuentro de Jian con su padre y la última de Jian con Choi Do Kyung.

La conversación de papá Choi con papá Seo fue muy linda en cuanto a que conllevaba un ejercicio de gratitud y perdón.

Resulta que mamá Choi (una vez las segundas pruebas de ADN le dicen que no hay equívoco en afirmar que Jisu si es su hija) decide que ya es hora de empezarla a adiestrar en el protocolo de ser un Choi, y otra vez vuelve y le suelta treinta mil euros para que se gaste en 24 horas. Cosa que Jisu procede a hacer según sus criterios aprendidos mientras vivió como una Seo.

Se va al mercadillo de Dongdemun, que supongo yo debe ser como el Brick Lane de Londres o el Rastro de Madrid; en fin, que la gente “pipirisnais” no va de compras por esos sitios “fuchi” porque “¡Qué horror!”… En fin, que como las tres bolsas a reventar que consiguió no llegaron ni a tres mil euros, a la chicuela no se le ocurrió otra cosa que: donar veintisiete mil euracos de nada a la Armada de Salvación que estaban pidiendo entre los puestos de comida callejera; donde ella estaba, ¡Cómo no! Degustando comida “de verdad” en vez de esas soseras que sirven en donde los Choi.

A la mamá y a la hermana les pareció una horripilancia tanto que hubiera ido al mercadillo por ropa como que hubiera donado a gente que no le va a agradecer, porque son donaciones anónimas…Pero al padre aquello le hizo cosquillitas en el alma.

Entonces llamó al Sr. Seo a la oficina a hacer “borrón y cuenta nueva” pues ya había verificado que lo que le contó de encontrarse a la niña abandonada en una zona inhóspita fue cierto y que encima había criado a la niña con unos valores y principios dignos de quitarse el sombrero. El magnate, que seguro se esperaba un atisbo de emoción y gratitud, se queda desconcertado cuando se entera que Jian todavía no aparece y que el pobre Seo ha envejecido cual Matusalén en nada de tiempo buscándola hasta debajo de las piedras.

Esa escena valió la pena por todas las connotaciones que atañen a lo que es el drama en sí. De como después de emociones fuertes y turbulentas que no dejan ver con claridad lo que se tiene delante de las narices, en cuanto se va asentando la serenidad, todo empieza a cobrar perspectivas de otra índole.

Choi Do Kyung al ser testigo de tal desesperación paternal, encamina a papá Seo hacia donde puede encontrar a su hija.

Y ahí tenemos otra de las escenas que resultaron poderosas por lo angustiosamente compleja que fue.

Jian, que ya está de vuelta en Seúl alquilando una habitación en la residencia donde viven Hee y Hyuk; trabaja en la carpintería donde se ensamblan los diseños de Hyuk y su mecenas. El carpintero jefe, al ver que Jian no para ni un segundo, la manda a dar una vuelta a la manzana para despejarse antes de seguir en la faena y en esas está cuando de frente se encuentra al papá.

Ella, azorada, no permite que su padre se le acerque demasiado. Es una conversación para la que no está preparada en esos momentos, y si la apuran demasiado, no cree estarlo jamás para confrontar a su padre después de tanto que pasó. Él, notablemente aliviado de verla viva, la invita a casa con su familia, y queda desconcertado cuando ella le dice que no piensa ni puede volver. No comprende porqué ella no quiere volver con su familia, si todos los problemas se solucionan en familia. Pero Jian está decidida a no volver, y a él solo le queda rogarle que entonces le conteste el teléfono cuando la llame. Tampoco va a poder ser, ella ya no usa teléfono.

Esta escena me gustó por como afloró la culpa que siente Jian desde que se dio cuenta lo mal que se portó ella especialmente con su papá. Le costó una barbaridad mantenerse alejada de él y ser así de dura; pues porque lo estaba lastimando a él con su indiferencia, pero más se estaba lastimando ella; quien de verdad lo que necesitaba en esos momentos era un cálido abrazo, palabras de consuelo y volver a ser cercana con su papá…Aunque crea que NO los necesita porque ella TIENE que expiar su falta. Porque firmemente cree que “No importa cuan rápido te arrepientas de algo, siempre va a ser demasiado tarde”

La tercera escena de quitarse el sombrero, pasa al final del capítulo 26 y es cuando asistimos al comienzo de la sanación de Jian.

Do Kyung lleva persiguiendo a Jian desde que la descubrió de vuelta en el coche de Hyuk. Él siempre está buscando excusas para verla. Siempre que tiene un encuentro con ella termina muy frustrado por la ausencia absoluta de emoción alguna en ella. Ante todas y cada una de los acercamientos que él propicia para que ella o bien le reclame, lo maldiga o le agradezca; se encuentra siempre con una voluntad férrea de marcar las distancias entre gente ajena y de distinta clase social. Jian siempre es muy recta y cordial y jamás se sobrepasa un milímetro de la deferencia que le debe a un ser que no es otra cosa que su ex jefe. Con mucha educación lo escucha, se despide y olvida lo que sea que haya venido a decirle aquel chaebol ex-oppa.

Hasta el momento que; esperándola en la calle a la entrada de la residencia, con la excusa de entregarle un premio; otra vez vuelve a redundar en la matraca que lleva dándole para que acepte los trabajos que él le está ofreciendo, que qué hace ella cortándo madera bla, bla, bla…Hasta que le dice que fue él quien le dijo al Sr. Seo dónde podía encontrarla porque ya está bien de ser así de desapegada. ¡Miedo! ¿Quién dijo miedo? Choi Do Kyung ni por asomo se esperaba la reacción volátil y explosiva que esa información le generó a Jian.

El tsunami que arrasó el sudeste asiático en el 2004 se quedó en pañales ante la iracunda reacción de Jian. La diatriba virulenta que le cayó encima le dejaron las orejitas más rojas que de costumbre. Lo mandó a la mierda sin mucho miramiento,le dijo que no quería volver a verlo ni en pintura, qué quién carajos le dio a él la potestad de medrar en una familia ajena a la suya. Ella no estaba preparada para encontrarse con su gente todavía, nadie mejor que ella conoce sus tiempos, haga el favor y métase sus “ganas de ayudar” por donde no da el sol. Lo dejó mudo y boqueando como un pececillo de pecera.

Resultó una catarsis genial a la par que dolorosa, ahí sacó de dentro todo lo que había estado guardando y que le estaba emponzoñando el alma; no se guardó nada, se lo escupió todo a la cara, todo el daño que le hizo por acercarse, encariñarla para terminar rechazándola cómo lo hizo en aras del tan manido “noblesse oblige” tral el cual se parapeta cuando tiene que ejercer de chaebol. ¡Sí! Chaval, hiriente y todo lo que quieras, ¡Pero que tienes a Jian de vuelta, canijo! Acuérdate que el dicho dice que “Quien bien te quiere, te hará sufrir” y que hace unos capítulos Hyuk le dijo a su hermana que si no hay sentimientos, lo único que hay es indiferencia. Don Do tú no la dejaste para nada indiferente. Ahora a ver como gestionas tu compromiso con el otro gran conglomerado, porque lo que te dijo tu amigo es cierto: “Tienes ojitos de ‘melo'” (melodrama) y no es precisamente por la chica que se supone va a ser tu señora esposa. Te acabas de dar de bruces con que eres un ex-oppa filial, y por como te acaban de pintar el cuadro un ex oppa pasional también.

Por lo demás, el drama siguió igual de entretenido, con Jisu pisando fuerte y cantándoles las cuarenta a los Choi, progresando adecuadamente con Hyuk, rehaciendo lazos familiares con los Seo. En definitiva que todos van sin prisa pero sin pausa hacia su destino.
Me resulta muy amena esta serie <3

Comentarios

  1. Buenísima, la catarsis que tuvo ella fue de miedo, que bien trabaja esa niña.
    Me pone de los nervios cada vez que trabaja cortando madera sin usar gafas de seguridad! O.0

    • Maggie Bee dice:

      Curioso, ¿verdad? Jisu en la panadería y cuando está amasando, si usa la máscara aquella, y estos en la carpintería van con ropa de calle.

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