My golden life Capítulos 29-30

cap 30

Los capítulos de esta semana empezaron donde nos quedamos, con la capitulación de Do Kyung al amor que siente por Jian y las consecuencias que esto supone. Comunicarle a sus padres, que no piensa seguir las directrices patriarcales, y que no se piensa casar sin amor; lastimosamente Jang Sora a él en lo particular no le resulta atractiva como compañera existencial. A la mamá esta noticia la deja desconcertada, ella no entiende que tienen que ver las churras con las merinas

¿Qué cojones tiene que ver el amor en lograr ser el heredero puesto a dedo del todo poderoso magnate del Haesung Group –minucias aparte, abuelo No? ¡Venga chaval! Qué ya bien difícil se nos puso el panorama con lo de los Jang autoinvitándose al fausto evento para conmemorar el 40 aniversario del conglomerado ¡Ottoke, ottoke! Si ibamos a escaquearnos de presentar a la reaparecida hasta que no estuviese pulida cual diamante Bauer o huevillo de Fabergé…

Y ahí si que soy yo la que se queda pensando “¡Pero vamos a ver! ¿Que tiene que ver el tocino con la velocidad? Pues si la damisela Jang quiere ir al evento para consolidar su compromiso, con decir que Eus Sook está de viajes por las Europas lo arreglan todo. Pero pues ellos dicen que es “Control de daños” y yo no pienso discutirlo.

Jisu le cuenta a Do Kyung que apareció su hermana, pero se escabulle cuando él le pregunta que si está contenta de haberla vuelto a ver… Su hermana Seo Hyun le cuenta con pelos y señales lo enrevesadas que son las bodas para ellos, que el Haesung necesita del poder judicial que amasan los Jang y de las conexiones comerciales del New World con el que la van a casar a ella. Mamá y papá Choi le doran la píldora para que salve al abuelito No de una humillación soberana –y claro, como ella está abatida por la conversación que tuvo con su papá Seo (Que le sacó un ratito para pedirle perdón por haberla querido como hija; y a ella le sonó a una despedida para la cual no está ni dispuesta siquiera a plantearse) Ahí a regañadientes accede a tener sus clasecitas de protocolo y eso.

El papá Seo. Qué soberbio estuvo en este par de capítulos. No fue solo la reunión que tuvo con Jisu, ni la conversación que tuvo con el amigo donde le dijo que dejara de ser ridículo que él no tenía ni ganas ni tiempo de mudarse a Vietnam; sino que a todos y cada uno de los miembros de su familia los puso en el sitio que les corresponde. Claro, ahí el que quedó peor retratado de todos fue Jitae; que no se esperaba que su papá lo tratara con tanta frialdad y le dijera cuatro verdades bien dichas. ¡ala! Que papá Seo pasará a ser Seo a secas, ya no va a ser ni el marido ni el papá de nadie ¡Eche, no joda! Qué la mula no era arisca, no más la hicieron a pellizcos… Ya pueden todos ir viendo como resuelven, que él cierra la casa ya que no son familia ni son nada.

La pobre Seo Hyun tiene que hacer su concierto de grado más sola que la una, y luego con Jiho celebra en la ribera del Han con pollo frito y verdades que solo le puede decir alguien que la conoce bien. No me extraña que aquella noche acabara como una cuba. Esa familia da para vivir con un pedal de órdago encima.

Do Kyung se reune con Sora y le dice que no piensa casarse con ella, que haberla tratado estos días atrás le sirvieron para darse cuenta de que no puede errar su vida esclavo de una multinacional. Ella lo admira por su valentía de alzarse contra el sistema, pero que se vaya olvidando, que ella es una cobarde para esas cosas y que no lo piensa ayudar. Además que esto como que la hiere en su fuero interno y se va a la carpintería. Pobrecilla, fue por lana, y salió trasquilada. Jian no se dejó ni una miajita y a la cara le dijo que que poquita cosa se tenía que sentir para rebajarse tanto y quedar a la altura del barro.

Do Kyung sigue adelante y a plena máquina y se va donde la mamá de Sora a decirle “sorry” (jeje chiste fácil, mian) Qué no. Que de bodas no hay tu tía. Ay la mamá Choi no gana para disgustos.

Al asquerolito (por aquello de asqueroso y abuelito)…le crecieron los enanos. No hay peor humillación para un todo poderoso magnate que perder cara ante los demás… Y cualquier nimiedad puede ser causa de perder cara en aquella sociedad en la tierra de los dramas. Es que claro; los Choi pueden llevar juntos unos treinta años, pero quien ordena y manda es el No ¿Cómo se le ocurre a esa recién llegada no doblegarse y hacer la santa voluntad del patriarca? Pertenecer al Haesung no se trata de gozar de las mieses, sino de esclavizarse al sistema…¡Qué inepta, inculta y desgraciada ! (Tal cual le dijo, yo no me invento) Al asquerolito no le contaron que puedes acercar el caballo al río, pero no lo puedes hacer beber. Vaya si le explotó en la cara todo loque planificó con tanta saña y tanto egoísmo. Por mucho que a Jisu la pareja Choi-No le doraron la píldora para que accediera de buena gana a sacarle las castañas del fuego al todo poderoso Haesung… la cosa no terminó de cuajarles; tal vez porque Jisu vivió 25 años en un entorno dónde la dejaban pensar y ser persona y no una tuerca o un tornillo de un motor generador de dinero.

¿Cómo es que no logran controlar al díscolo primogénito? A seguilo para descubrirle la pelandusca que lo desvió de su rumbo, mientras lo mandan de castigo a las oficinas en Europa. Claro que como de lo que se come se cría, Do Kyung que no es ningún pendejo tiene mañas propias también; y escoger emanciparse que no emascularse lo hizo concienzudamente…la pregunta que le hizo al amigo sobre el producto que está desarrollando que todavía no tiene distribuidor cobró fuerza y sentido cuando entregó su renuncia al Haesung Group y a la casa Choi ¡Ta chán!

Mientras esta ciclogénesis explosiva se cuece por donde los Choi-No, por los rumbos de los SunWoo las cosas van a otro ritmo. Hyuk intenta que su hermana se de una oportunidad nuevamente, pero pasito a pasito suave suavecito…Las cosas tienen que ir a su ritmo, que romper tantos esquemas largamente arraigados en la psique, cuesta. A Hee le toca reconciliarse con el hecho de que Kang Woo no quiere a los hijos que no va a poder tener, sino que quiere una vida con ella… En fin, hasta que Hee quiera dejar de pensar por el otro; qué para eso él también tiene cerebro y raciocinio; ella se dedica a armarle una fiesta de bienvenida a la residencia a Jian, con el resto de habitantes y ahí cada uno va desgranando su historia, de cómo se organizó aquella residencia de “¿renegados?” de la sociedad coreana, de la felicidad que encontraron en el camino y de como ya no se cambian por ninguno.

A Jian le hace abrir los ojos y empezar a poner las cosas en perspectiva. Ahora sí que ya puede evolucionar de la Jian que conoció Do Kyung (y de la cual él se puso más contento que unas castañuelas al verla de vuelta en un 80%) en una mejor mujer más cabal y con mejor criterio del que jamás tuvo. Por fin se vislumbra un rayito de luz en la borrasca que se cierne sobre los Seo.

Ajája…No nos empezamos a dar cuenta nosotros ahora (cosa que si les toca tanto a Seos como a Choi-Nos) que la vida dorada no es la que tienen los Haesung Group y que poco a poco dentro de su férreo núcleo empresofamiliar empiezan a asomar unas grietas tales por las que se les van a escapar sus tres fichas estrella del monopoly al que decidieron apostarle en nombre de susodicha familia de rancio abolengo. Que la libertad y la felicidad existen y cualquiera puede alcanzarlas siempre y cuando se esté dispuesto a romper con las estrictas y férreas normas sociales con las que se conducen ellos.

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