My golden life capítulos 39-40

cap39

Pues empezamos con los Seo en la consulta del médico quien les informa que el cuadro clínico del padre no es sino una hipocondría agravada por una depresión severa y una malnutrición. Qué el paciente está somatizando los síntomas de un cáncer estomacal por todos estos factores y por eso lo van a derivar a neuro-psiquiatría porque “el problema de hoy en día es que muchos padres coreanos no tienen con quién hablar de lo que les preocupa o les angustia; Son hombres que se sienten solos dentro de sus familias”

A Jian le remuerde la conciencia porque comprende qué fue lo que pasó.

Como no fue a trabajar por ir al médico, en la carpintería se les acumula el trabajo; Yong Guk y Hyuk debaten que hacer; como Hyuk va de camino a su primera cita romántica le deja todo el problema a Yong Guk…Pero que no se preocupe demasiado, que él ya dejó un anuncio en la red buscando trabajadores a tiempo, parcial…Aquellos famosos “arbait”

Ahora, solo porque un trabajador falte un día se arma tal revuelo…En fin, tampoco nos vamos a preocupar por minucias, cuando tampoco nos preocupamos por que una mujer que a duras penas gana para subsistir, vista un abrigo distinto con su bolso a juego en cada escena en la que está…

Los Seo intentando dar con el paradero de Tae So se enteran que hace más de dos años lo despidieron del trabajo por tener más de 60 años y se preguntan como hizo para seguir trayendo dinero a casa.

Se preocupan porque tiene apagado el teléfono y porque nadie sabe nada de él, pero Jian comprende que en algún momento lo encenderá por curiosidad, qué él cree que ellos no lo necesitan y por eso se está portando así, se congratula de que no esté enfermo y que “han comprado” tiempo.

Y a mí se me quedan los ojos como platos ¿Qué no está enfermo? Entonces ¿Qué carajos es una depresión, chiquilla?

Papá Seo anda haciendo su lista de cosas que hacer antes de partir de este mundo cruel –a la par que Jitae se entera por boca de Jian que ella intentó suicidarse y que fue en ese preciso momento cuando se dio cuenta que nada de lo que había hecho hasta entones había sido gratificante; que estaba llena de penas y de tristezas y que fue cuando supo ver que hay otra forma de vivir que te hace muy feliz, y que por eso ahora ella no piensa ni en sueños volver a tener un trabajo de “cuello blanco”, que ese no es su objetivo.

La cita romántica de Hyuk y Jisu resulta tierna pese a que a él le toque “explicarle todo con plastilina” para que ella se quede tranquila; (o eso espero, porque con ella nunca se sabe)

Don Do y su ex secre neo amiguis se regalan un plato de panceta o samgyopsal por haber terminado el trabajo para el que los contataron. Secre se entera que la lucha por la independencia de Don Do ya no tiene nada que ver con Jian, que es una pelea sin tregua ni cuartel con el abuelo. Además que últimamente se ha percatado de que ¡Por fin! Está viviendo una vida digna y real, y que encuentra que eso le gusta.

La vuelta a casa de su cita romántica le plantea un dilema a misia Jisu que no ha sido capaz de sincerarse con su novio y por ende éste aún está en babia de que la niña es una heredera de tercera generación.

Yong Guk se auto adjudicó el papel de casamentero y trae y lleva chismes convenientemente certeros. Ya que el proyecto empresarial de Don Do no termina de arrancar, será mejor que vaya a embalar cajas en la carpintería pues por temas familiares Doña Jian está de baja laboral.

Al volver a casa, Hyuk le cuenta a Jian acerca de su incipiente romance, ahora que la ve tranquila y contenta –cuando en esas los interrumpe Don Do absolutamente furioso de ser el último mono en la vida de Jian.

Qué la doñita haga el favor de no decir con la boca lo que con sus acciones se empeña en contradecir; y se va dejándola con la palabra en la boca.

¡Ea! Quién te manda intentar explicarte. ¡Oh! Negros nubarrones que se ciernen sobre este par…

Claro que otra que se siente como la última mona de la vida de alguien es la propia Doña Jian (¿Qué se habrá creído, que la indiferencia es un arma de un solo filo?) eso de tener que enterarse por boca de Radio Yong Guk de las marranadas del vejete No, de lo resuelto y firme en sus convicciones que esto ha hecho a Don Do; y por ende que él mismo le dió el “arbait” en la carpintería –para que no lo termine de asfixiar del todo en un arranque de despotismo; duele. El jefe le termina el cuento diciéndole que espera que eso no la incomode demasiado, porque es lo que hay 🙂

Ella se empeña en que no le importa, pero sí. A Don Do le colma el vaso y le “canta las cuarenta” Le pide que deje de aconsejarlo, que si a caso cree que es imprudente; qué si ella está segura de ser feliz donde está y que por eso a él no lo necesita

“¿Por qué carajos ignoras mis sentimientos y me pides que regrese, quién eres tú para aconsejarme nada?”

“Es que es una decisión irresponsable” le balbucea Doña Jian un tanto hipócrita y santurrona, si me apuran. Después de todo es humana, que yerra como todos 🙂 Además que hace 2 capítulos fue Don Do el que pecó de hipócrita al despreciar que ella encontrara la felicidad entre la madera y el serrín.

Don Do es mayorcito para saber lo que hace, sabe que su sino es volver y no piensa renunciar a sus raíces, pero que ni de broma se va a dejar pisotear por el abuelo, que él no es un títere del pater familias. Que sí, que en un principio creyó que con un mes tendría de sobra y que ahora entiende que tal vez ni un año sea suficiente, así que la doñita deje ya de verlo como alguien que siempre se sale con la suya. Y esta vez es a Doña Jian a la que le toca pedir disculpas. ¡Punto a favor de Don Do!

Do Kyung recibe una visita inesperada ¿o no? Bastante esclarecedora aunque ni por esas logra convencerlo de que ceje en su empeño, más bien lo reafirma en ello. Todo esto se palpa viéndolo, que de su boca no sale palabra alguna. Su padre viene a entregarle el chip de la cámara del coche y a decirle que su mamá todavía no empezó a seguirlo, que se rinda y vuelva; que jamás va a lograr derrotar al abuelo y que por ende nunca va a hacer feliz a Jian.

Que habla por experiencia, puesto que él mismo salió del mundo de Jian y sabe lo frustrante que le resultó la vida por mucho que quisiera creer que el amor lo solucionaría todo.

Cuando el hijo le dice que jamás notó que él hubiese vivido mortificado, el papá le dice que Jian jamás se lo va a dejar ver tampoco.

En cambio todo son unicornios, arcoiris y nubes de algodón dulce para Hyuk y Jisu cuyo único problema es que la novia se empeñe en hablarle de “usted” y él quiere que lo llame como quiera, pero que no le hable de “usted” En esas están el par de tórtolos cuando a ella la llama Jian para verse. (A quién, y en otro orden de cosas, le tienta mucho el certamen de ideas de diseño de la academia donde va a clase…

Se ven las hermanas y Jian le dice que Hyuk le contó de sus amoríos, que hace rato se veía venir que San Hyuk bebía los vientos por ella (Cosa que sorprende a la tontuela) y que sigue terca como una mula en no querer contarle nada referente al Haesung pese a que su hermana la apremia para que lo haga.

La pareja Tiramisú es otra que anda empalagosamente dulce. Sus clientes corren peligro de salir diabéticos nada más por estar cerca de ellos 🙂

Pobres Jiho y Cenicienta, los timaron bien timados con lo del negocio (bueno a ella no, el dinero que voló fueron los ahorros de Jiho)

Jitae llama al alcalde del pueblo de su padre, buscándolo por allí, y una vez dan con su paradero, Jiho y Jian lo visitan en la casa de los abuelos para asegurarse de que está cómodo. Le hacen el oficio y se marchan sin decirle nada ni del letrero que puso en la pared, ni de los resultados de la biopsia –hicieron como si nada, cosa que deja a papá Seo medio descolocado.

Cuando los hermanos vuelven a Seúl, el benjamín le cuenta a su nuna que perdió todos sus ahorros, que después de todo su papá tuvo razón cuando le dijo que el derecho de las cosas era trabajar lo menos un año en el campo donde quisiera abrir su negocio.

Jian, salomónica, le dice que se tome la pérdida de ese dinero como una lección magistral –que intente a ver si es un buen comerciante en un mercadillo; que ella le surtirá de zarcillos de madera; él está feliz porque sabe quien lo va a financiar.

A Suah se le complicó bastante su existencia. Jitae le comunica que le va a dar el divorcio, pero en cuanto nazca la criatura. Si se le ocurre entrar en la clínica, va a llamar a la policía. Ella no se puede creer que Jitae haya escogido al bebé en vez de a ella, y él le contesta que quien lo obligó a escoger, fue precisamente ella. Que él hizo los cálculos y sabe que el bebé yas estaba antes de redactar esos contratos. La Sra Suah no está para nada suah…vecita, lo que está más bien es ¡furiosita! Su todavía marido la visita a diario con el pretexto de que no aborte y ella se siente morir de ver que él le creyó a pies juntillas lo del divorcio y optó por ello.

A Hécate rebelósele Jisu, ¡ni harta de gaseosa va a viajar al extranjero! ¿Qué hace especial a un conglomerado de tercera generación? Si “comen y cagan” igual que el resto (Bueno, me vas a perdonar, querida tontuela, pero tanto tu hermana como tú han dicho en distintas ocasiones que en la mansión se come de p*** pena) Que los Choi-No no parecen una familia sino una academia militar, y que en definitiva ella quiere seguir siendo Seo Jisu quien siempre fue amada. Ella no está cómoda en un entorno donde ni siquiera se le pide opinión acerca de su vida. Sabe que la mandan a Francia para quitarla de en medio porque se avergüenzan de ella. Y nos revelan que es Hécate la que anda investigando subrepticiamente a la tontuela y al resto de sus hijos en sus vidas mundanas.

Jian y Don Do se encuentran tarde en la carpintería, él porque está trabajando en su proyecto, ella porque va a fabricar los zarcillitos con los restos de madera; una cosa lleva a la otra y vuelta de la burra al trigo otra vez la consabida pregunta ¿Por qué no quieres ser la esposa del Haesung? ¿Qué tienen que ver las churras con las merinas, Don Do? ¿Dónde quedó la resolución de jamás de los jamases?

Don Do cogió carrerilla y ya no hubo manera de callar esa boquita de piñón. Le echó en cara a Jian todo lo que se le ocurrió y más, y le acabó contando que papá Seo la estuvo buscando hasta en la morgue; cosa que la hizo llorar, y a él inmediatamente compungido por su exabrupto intentar remediar “¡mianeta! ¡mianeta, Jianna!”

Ella muy digna le da las gracias por preocuparse de su padre pero ahora ella está en otra cosa y súmamente ajetreada. Cosa que descoloca a Don Do sobremanera. Sobre la media noche comparten cena, pero cada uno por su lado, puesto que siguen “desamigados” –y a mi me parten de risa así en plan Pimpinela.

Jian opta por abandonar la casa compartida y da aviso para que busquen nuevo inquilino.

Don Do empieza por fin a hilar fino rememorando conversaciones y llega a la conclusión que Jian quiso suicidarse, se va a Incheon a corroborar sus sospechas, las cuales quedan plenamente confirmadas;

Don Do llora y los productores meten sus buenos cinco minutejos de relleno. Va a ser verdad lo que dicen en Soompi de que la escritora enfermó de tanto trabajar y que los guiones no terminan de salir del horno. Pero pues no deja de ser su descenso al averno (y eso que vivió toda su vida, salvo el último mes con Misia Hécate)

Enterarse al dedillo de lo que alcanzó a sufrir Jian y cómo esto la impulsó a intentar suicidarse fue un trago bastante amargo –por mucho que ella le diga que las razones fueron de otra índole; haberle fallado a su gente, y lamentar no haber hecho nada que la motivara ni la gratificara la hizo sentir desgraciada.

Don Do de todas maneras no es tonto y sabe que haber tenido que aguantar las estrictas reglas del juego de los Choi-No también hicieron mella. Jian ya sanó. Ya sabe cual es su ambiente en el cual es feliz; le cuesta una barbaridad reprimir el amor que siente por Don Do, pero es algo que debe hacer porque a ella los Choi-No ya la tienen descastada y tildada de inferior; y no es que vayan a cambiar de idea.

Don Do sabe que es el heredero y que algún día tendrá que asumir sus funciones; él mismo se sincera dándose cuenta que salió a la aventura por probarse a sí mismo, no por acercarse a Jian.

Porque él siempre creyó, equivocadamente y en su fuero interno que su dinero siempre sería un imán para ella. Fue demasiado prepotente en no querer (o no saber ver) que su dinero no vale nada ante otro tipo de cosas que para Jian son mil veces más necesarias. ¡Pobre Don Do! Y que horas más bajas le están tocando vivir.

Veremos cómo evoluciona el tema, porque no podemos olvidarnos que antes de la “Gran Revelación” (Qué Jian no quería que supiera) Tuvo una conversación con el papá quién le abrió los ojos a la ignominia y soledad a la que se aboca el incauto que no nació en cuna de oro y llega a vivir en su mundo cruel, mundo raro.

Jian ya está tan curada y normal que es capaz de hablar abiertamente del tema con todos. Primero fue con su oppa carnal, ahora con su oppa pasional y prohibido. A Do Kyung bajarse del burro de prepotencia y ver tamaña entelequia que supone su relación con Jian… lo dejaron hecho unos zorros ¡Pobrecico mío! Ahora eso sí, un diez por su cabalidad al darse cuenta que de nada sirve ahogar sus penas en alcohol. ¡Bien hecho carajo, primera patada que le dan al soju en un drama!

Ambos revierten su relación a un trato distante y formal pues tienen que estar juntos, pero no revueltos.

Papá Seo retorna a casa de la mano de su única amiga y compañera se da de bruces con su hijo mayor y su mujer que vinieron a dejarle cositas para que “esté más cómodo” durante “su convalecencia” Hasta medicinas le dejan. Lo escuchan despotricar un rato y se van. De camino a casa Jitae le pide perdón a la mamá por no haberle querido escuchar las razones por las que envió a la hija equivocada.

En soledad, papá Seo rasga notas en su guitarra y le da un dolor de barriga, cuando ¡Tachán! Llega Jian a entregarle un mueble y de manera sagaz lo lleva de paseo y le va chismorreando acerca de la familia –ahí para que esté enterado, y él absorbe toda la información como si fuera una esponja. Doña Jian resultó ser magnífica psicóloga.

Hécate y su esbirro estudian la hoja de vida de Hyuk, la cual les resulta del todo inadecuada y decepcionante, inadmisible para entrar a formar parte de su “insigne familia” Además ¡Horror! Que Jisu es tan cercana a Jian que ambas pueden unir fuerzas para “proteger” a Do Kyung…¡Ay joder contigo y con tus alcances Myung Hee!

¡Oops! Nubarrones negros que vienen a ensombrecer los arcoíris y los unicornios por los rumbos de Hyuk y Jisu cuando éste ve al donseng de su novia despidiéndose de Jian como Kun Nuna o “gran hermana mayor” y ¡Válgame! 40 capítulos le llevó al chaval darse cuenta que Jian y Jisu eran “hermanas”. Ahora misterio digno de Iker Jimenez y su Cuarto Milenio, si me preguntan por qué.

Ambas crecieron como gemelas y fueron siempre al mismo colegio, así que si San Hyuk compartió año y clase con una, también lo hizo con la otra; y no me quieran vender la idea de que tal vez Jisu no fue al mismo centro porque ella misma reconoció que por timorata y lenteja Jisu incapaz de hacer nada por si sola, a Jian le tocó renunciar a una beca para seguir sus estudios en Busan cuando la situación económica de la familia los apremió para salir zumbando de la gran urbe.

Jisu que espera una comida romántica y amorosa se lleva el batacazo al ver venir a recogerla a su santa madrecita, Hécate. Y a Jian (que no le correspondía) es a la que le toca explicar el galimatías y llevarse el rapapolvo de San Hyuk que está que se lo llevan los mil demonios. Éste si que, roto el noviazgo (porque es otro que no le tiene ningún aprecio al dinero del Haesung) ahoga sus penas de amor en soju acompañado de Nam Goo.

Hécate amenaza con una apocalipsis que barra del mapa a todo lo que tenga que ver con la familia Sunwoo si Jisu no se doblega y hace lo que se le dice ¡Y ella que estaba toda confiada diciéndole que se había dado cuenta que irse de donde los Seo había sido un error y mejor se volvía con ellos, que allí si era feliz! Jian intenta avisarle que Hyuk ya se dio cuenta, pero, ¡cosas de dramas! No coge la llamada. En fin, que su amor duró como los amores de petrona, que fueron una ensoñación

En la rueda del Cumbión sus amores empezaron 
Los amores de Petrona con Lucho Francisco Ramos 

En la rueda del Cumbión sus amores acabaron 
Como se apagan las velas cuando se van acabando 

Los amores de Petrona, fueron una ensoñación 
Ahora están de boca en boca, es una murmuración 

Y decide marcharse a Paris. Sacrificarse ella para que Hécate no haga un Armagedón.

Don Do anda en su arbait en la carpintería limpiando cuando se acuerda que Jian dijo que el serrín lo usaban para hacer combustible granulado, cosa que empezó a rumiar como buen empresario que es…algo podrá hacer con el serrín y su bio proyecto.

Se le acaba su trabajo de la carpintería, recoge su sueldo y se va triste dejando a Jian compungida. Como decían en la antigua Roma “Es dificil dejar un amor tan longevo. Difícil, pero de alguna manera, hay que hacerlo”

Bueeeno, no todo iba a ser aciago con Don Do; el secre decidió apostarle fuerte y le entregó todo lo que tiene ahorrado con su mamá. Incluyendo el apartamento. Tiene de plazo 6 meses para sacar adelante el proyecto, pero no está preocupado, porque sabe que si fracasa, Don Do volverá al Haesung y entonces le podrá devolver todo.

Don Do no se cree tanta dicha, y el secre le dice que cuando operaron a su mamá fue Don Do quién pagó el hospital. Que es consiente que lo hizo por dárselas de magnánimo, pero que aún así está agradecido y que ahora ambos son socios. ¡Miren por donde y el secre le acabó dando una lección magistral de esas por las cuales las universidades cobran un ojo de la cara!

Ahí no acaba la cosa, se reúne con Pepito Grillo quien ya se convenció de la firmeza y voluntad del amigo, sacó subrepticiamente y sin que se enteraran su progenitores un dinero, dispuesto a invertir en el proyecto de Don Do; quien se ufana en decirle que ya tiene financiación.

El otro cree que entonces ya son pareja con Jian. No. No lo son. La dejó marchar. Al fin de cuentas era verdad que ella lo rechazó por sus raíces y su caudal.

Jiho y Cenicienta se ponen en un puesto callejero a vender el armario de ropa de Seo Hyun, (a la que siguen sin prestarle nada de atención en su familia) De verdad que ella sí que es digna de pena, por como la ignoran.

Lo bueno es que siente celos de lo popular que resulta Jiho entre las féminas.

Luego celebran haber vendido todo por 800 dólares ¡cada abrigo costaba más de 3000! pero como ella los iba a tirar a la basura pues bien empleados estuvieron.

¡Ah! no sé como va el negocio de 2ª mano, pero digo yo que lograr 800 dólares por un cargamento que bien pudo costar en orígen cerca de los 100 mil –no sé pero me da que les falta un largo trecho para ser buenos buhoneros. Eso sí, Cenicienta quedó extasiada con que Jiho la agarrara de la mano… ¡Parecen novios decimonónicos, je je!

El esbirro de Hécate no fue tanto de ella como del padre; vejete demoniaco que llega a la mansión exigiendo saber porque el desagradecido no aparece; Hécate intenta apaciguarlo para que no desherede al chaval, y cuando busca ayuda en su marido éste no se la da. Harto está que las dos hijas de No sean títeres en las manos de aquel sátrapa. Cómo decía, el esbirro no lo fue tanto de la hija como del padre; en cuanto supo del paradero del díscolo nieto, se fue cual flecha a contárselo a él, mientras se lo ocultó a la santa madrecita.

Terminamos con la llegada intempestiva de dicho demonio y su comparsa a la casa compartida ¡A ver que nos depara el sábado, sabadete!

Comentarios

  1. Ayyyy Maggie el 41 cómo ha estadooooooo!!

  2. Maggie Bee dice:

    Ajajajaja sííííííy este 42 también promete 🙂

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