My golden life capítulos 41-42

cap 41

En este par de capítulos últimos vuelve a quedar patente que los guiones los están sacando a cuenta gotas. En el 41 avanzan bastante y está muy entretenido, pero el 42 me resultó un pelín redundante, salvo algunas cositas noveles que propelan la historia en una dirección que habían dejado latente hace unos cuantos capítulos, pero que obvio no daban para todo un capítulo y por eso la redundancia de la que hablo.

Entonces se presenta el vejete baladrón en la casa compartida con su impostura sobre Jian y su nieto, queriendo avasallar a todo el que se le ponga delante mientras calumnia y agrede e intenta insultar, logrando únicamente que su nieto pase tremenda vergüenza por tanta inquina barriobajera que la pátina de oro no logra disfrazar de magnate todopoderoso. El viejo tendrá plata. Mucha plata. Pero no invirtió ni un quinto en refinarse –como quiere ahora que todos sus nietos sean. Y encima se fue a topar con “la iglesia” Ni más ni menos.

¡Ay, juemadre! Cuando el dueño de la casa se le presenta con nombre y apellidos; el vejete quedó “descolocao” ¡Pff! No fue el “desgraciado de Do Kyung” a quedar bajo el amparo de Lee Yong Guk, nietísimo del Daeriung Group (Qué debe ser chaebol de quién sabe cuantas generaciones) pero al que el Haesung no le puede ni estornudar, no vaya el imperio No a terminar en las alcantarillas. ¡No saben lo que me emocionó ver al fanfarrón de mierda salir de la casa compartida con la cola entre las patas!

Claro que como buen matón de libro, el recibió su merecido, pero raudo y veloz se fue a hacer sangre con alguien que a él no le tose. Su hija, la mayor. Hediondo el padre, pero es que ella tampoco se baja del matoneo ni en sueños, entonces; ninguna pena sentí que la hayan puesto a caldo sin venir a cuento; que a decir verdad fue su esbirro, la secretaria Min quien decidió donde primaban sus lealtades.

Ese viejo suda veneno y necesita vengarse de quien lo contrarie. Exige que la “tontolaba de la Jisu” sea exiliada de inmediato, ese sinsabor que le hizo pasar delante de todos no se lo perdona.

Quiere ver a Do Kyung retorciéndose abatido clamándole piedad ¡Está que se lo lleva el putas, de que Do Kyung sea el mayor, lástima que no lo fuera el hijo de la otra! Y como no se quedó a gusto con la escabechina que hizo de Myung Hee, se fue dónde los Seo también a repartir estopa.

Todavía, tantos años después de adentrarme en el mundo asiático novelado y sigo quedándome a cuadros cuando se regodean tanto en la violencia física, que uno se sienta con “droit du segnor” y vaya por la vida soltando sopapos y el otro se sienta menos y los reciba con humildad y servilismo.

Tanto Jian como Do Kyung descargan toda su animosidad por el magnate No dando mazasos a una máquina con aquellos topos saltarines –quedan la mar de relajados y hablan como grandes amigos de su vida mundana, que si ella está feliz y contenta con su mundo de madera y él por fin consiguió financiar su proyecto gracias a Yoo “biso” lo que maravilla a Jian porque Do Kyung tuvo que ser buen jefe para que su secretario le apostara tan fuerte. Le desea toda la suerte del mundo en que salga adelante con su proyecto porque tiene que hacerse valer ante los suyos, que tanto lo maltratan. Ambos enfrentan la ira de la matriarca cuando le desbaratan el plan para sacar a Jisu del país, pero ni porque los insulte a altos decibelios y ellos le aguanten la diatriba, impiden que mande a su esbirro a cumplir la amenaza de hacerle la vida a cuadritos a los Kang Sunwoo. Eso ella, que su padre ya le dijo a los Seo que se “agarren, que vienen curvas” y que ahora van a ser su hijo mayor y su mujer los que van a quedar en la calle y empelotos.

Jisu, ya hecha a la idea de que se va a Francia, empieza a despedirse de todos. A papá Choi le cocina, agradeciéndole haber sido bueno con ella, y él se queda de piedra cuando le dice que pasado mañana ella se va al exilio intentando desprenderse de Jisu para volver como Eunsook, porque sabe que en esa casa echan de menos a una Eunsook que no es ella ni es Jian. Llega Hécate asqueada con el olor a comida de pobre que permea la casa. Tanto papá Choi como Cenicienta se dan cuenta que Hécate fue más bruja que nunca para retorcer a la voluntariosa Jisu. El día que le queda en Corea lo quiere pasar como Seo Jisu y que volverá el día que vuela a Paris para desayunar con los Choi.

Visita a Jian, le desea buenaventura. Ve a Hyuk le dice que fue mejor haber durado poco (Aunque lo que de verdad duró poco fue su rompimiento) Duerme con los progenitores Seo y les dice que se va a Paris a aprender pastelería –hace las paces con ellos, y por ende el papá Seo también como que empieza a sanar y preocupado por su chiquilla llama a la hermana mayor para que haga algo porque intuye que a la niña se la llevan de Corea coaccionada. Y tan coaccionada va, que hasta el móvil le quitaron para dejarla íngrima por allá en tierras del Sena.

Papá Seo que como ya dije parece estar sanando sus heridas emocionales bastante bien, sigue con su guitarra, pero ahora sus hijos le reportan minuciosamente lo que hacen y hasta accedió a volver a la casa para pasar la noche con Jisu. También es verdad que Jitae todavía no les ha contado del espinoso tema que está lidiando con Suah, y a ver en que termina, ya ella le dijo que tiene el bebé pero que no quiere volver a saber nada de él. La pobre anda toda alicaída por el hecho de que su Jitae piense antes en el nonato que en ella, que lo quería todo con él. Todo salvo complicaciones de índole familiar. Eso. Eso ella no quería.

Cenicienta le corrobora a Jiho que Jisu va rumbo a Francia, y cuando es con Jian que habla le cuenta lo que sabe bajo la amenaza de Jian de delatar su amistad con Jiho ante la plana mayor No. No “Juayangnim” (presidente) que está reunido con sus dos yernos a ver que se hace con la falta de Do Kyung en la empresa…Tienen parado el proyecto de hoteles en Valencia porque no hay cabeza en la división de hoteles en Europa 🙂 Papá Choi asiste impávido a tal reunión. Je je, otro que me parece que va a rebelarse contra el sistema.

Hyuk que está todo triste y abatido pensando en verdad lo que fue Jisu y que por pendejo la perdió y Do Kyung que está con el Yoo biso laburando duro para sacar adelante el tema de las pellas se encuentran repentinamente con la noticia que a Jisu se la llevan a la fuerza y los tres parten igual que los tres mosqueteros a salvar a la damisela de un futuro incierto. El pobre Do Kyung va en el coche del Yoo biso, que no es que corra mucho; y encima enterarse que Hyuk viene porque es el novio enamorado de su hermana, no es del todo de su agrado –Jisu habla con él y le deja un mensaje a Jian donde le pide mil perdones por haber sido tan lenteja y un haberse dado cuenta del derecho de las cosas.

Menos mal que Jisu tiene a la casa de Lee Yong Guk que es intocable para los No, y que puede contarle a su padre el derecho de las cosas y a parte de que se da cuenta que a la mamá Seo la largó del restaurante, entonces ya ¡por fin! (y esto fue lo novel del tema) Papa Choi se calza los machos, toma posición en el bando de sus hijos y deja a Hécate muda y temblando cuando le dice que 25 años atrás ella perdió a la niña por irse de libertina con un amante y que encima los secuestradores no se quedaron a comprobar que alguien se quedaba a recoger la niña sino que la dejaron a la vera de un río crecido para que muriera sola.

Antes también dieron una pincelada plantando una duda de si Do Kyung es hijo de Choi o muy posiblemente no. Resulta que cuando Hécate se amigó con Choi antes de casarse fue porque él la ayudó a disimular que estaba vomitando y por eso lo invitó al cine…

Admito que esto me resultó un final de infarto, pero tampoco sé cuanto va a evolucionar la historia el próximo fin de semana porque como encima parece que va a tener una extensión, y que en Febrero nos vamos a quedar sin un fin de semana entero por aquello de los juegos de invierno, así que deduzco que vamos a tener mucha repetición

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