My unfamiliar family TvN 2020

Hace poco leí una noticia en un periódico inglés, sobre una mujer que terminó divorciada por segunda vez porque tras veinte años de matrimonio, su marido dejó de saber quien es ella. No es que el hombre sea muy mayor y tenga demencia o le diera Alzheimer, es que le dio encefalitis durante un viaje a Tailandia, que él confundió con una gripe con lo cual no fue al médico, y para cuando quisieron llevarlo; ya no al de cabecera, sino al neurólogo, era demasiado tarde. Él hombre se acordaba de tener tres hijos (dos de un primer matrimonio y uno con esta señora que relata el cuento) pero los veinte años casado en segundas nupcias se le borraron de la memoria. Un día tras varios meses de intentar que su marido llevase a cabo un tratamiento eficaz, se encontró con «Eres una mujer muy agradable, pero no sé quién eres» Ya. Hasta ahí llegó. Ya no había más por donde tirar.

De igual manera este drama que me ocupa en estos momentos, el cual descubrí de casualidad, ya que estando a medias de Nokdu Flower (Donde llegué siguiéndole la estela al Dr. Ikjun) me encontré con Han Ye Ri a la que no veía desde «Age of Youth» y me enteré que estaba en «My unfamiliar family», drama que se me había escapado bajo el radar. Y eso que es de TvN, que es una cadena cuyos dramas me suelen gustar bastante. En fin, que la alegría fue para mí , que me re contra encantó desde el primer momento.

Kim Eun Hee tiene más o menos 35. En fin, hace rato es adulta, soltera, vive sola y trabaja en una editorial. Tiene una hermana mayor, Eun Joo que está casada con un médico, quien no tiene hijos ni un matrimonio que se diga feliz; y después de un tiempo jugando a lo de las amas de casa, ha decidido volver al trabajo en la oficina de patentes. Ji Woo, el hermano menor que tiene veintiséis, acaba de salir de la mili y no tiene trabajo fijo todavía, así que todavía vive en la casa paterna.

Esta historia empieza cuando los padres ya sesentones, y después de cuarenta años juntos; por la rutina y monotonía de tantos años y tanto desgaste deciden «graduarse» del matrimonio, que no divorciarse. Bueno, en realidad lo decide Lee Jin Sook, la mamá y a Kim Sang Sik, no le queda otra, que aceptar. La mamá está harta de todo y de todos, las hijas ni le contestan al teléfono, y cuando sí, entonces lo hacen de mala gana; con el marido ¡qué les digo! es que si se tienen que dirigir la palabra, lo hacen con un burdo «¡oiga!» porque ya no tienen ánimo ni para usar la nomenclaturas al uso en Corea… ya saben eso de «mámá de Jin Woo» «papá de Eun Joo»; ni muchísimo menos el cariñosísimo «dangsin» aquel, ni el ya a la estratosfera del mundo cursi lleno de aegyo ese del «yobo»… Los hijos ahí reaccionan como los padres esperaban que hicieran, la mayor toma partido por el padre, la del medio por la madre y el maknae lo único que quiere es que todos sean felices…Y que no le vendan la casa, que él no tiene medios para buscarse techo propio.

Un día a Eun Hee le encargan una investigación para un libro sobre meditación que van a editar en su empresa. La dueña del sitio la invita a una sesión y pese a que Eun Hee no quiere hacerlo se sienta ahí sobre su cojín, con aquella postura erguida aunque relajada y ¡vaya mi sorpresa! La chica entra en trance en menos que canta un gallo…¡Alucino! yo cada vez que empiezo con eso de las respiraciones y de sentir que de las plantas de mis pies salen raíces que se incrustan en el centro de la tierra ¡me quedo dormida! y al carajo con la meditación o el mindfulness o la terapia que sea…

Bueno pues a Eun Hee entrar en su subconsciente, nos permite a nosotros ponernos en circunstancia.

Hace cinco años se enteró que su novio de largo recorrido, ¡llevaban juntos nueve años! llevaba tres poniéndole cachos con una amiga. Para colmo, se iban a matrimoniar. Encima, que si no es porque la que se casa, la cita con el resto de amigas (para tener testigos) ella ni se entera. Un amigo íntimo suyo de la uni, Park Chan Hyuk, quien vive con su supuesto novio (Ese que le calzó una frondosa cornamenta) tampoco fue capaz de ponerla sobre aviso y obvio; allá que se fue ella, a pedirle cuentas a él porque no le hubiese contado. Del novio (bueno ex) pasó como de comer mierda, pero a Chan Hyuk si lo puso de vuelta y media y le dijo toda digna que hasta ahí los traía el río, que jamás de los jamases iba a dirigirle la palabra y que si se lo encontraba por la calle lo iba a ignorar como se ignoran las cucarachas… De esa debacle se fue donde la hermana, Eun Joo, mujer hierática y fría, a ver si encontraba consuelo a su desdicha; y como no la hubo; vuelta a empezar:
la puso de vuelta y media y le dijo toda digna que hasta ahí las traía el río, que jamás de los jamases iba a dirigirle la palabra y que si se la encontraba por la calle la iba a ignorar como se ignoran las cucarachas…

Así que Eun Hee hace cinco años no se ve con su amigo ni con su hermana. Para nada, ¡chao pescao! y todo esto afloró en una única sesión de meditación a la cual ni quería asistir (Digo yo que si uno no quiere, el cerebro que es muy suyo, no se deja inducir en ningún estado alterado, pero de alguna manera nos tenían que poner en antecedentes) Porque otra cosa no será este drama sino ¡intenso, intensísimo! Aquí nos abren en canal lo que son las relaciones familiares de los dramas; que quieras que no, se esbozan a grandes rasgos sobre las familias de verdad (Digo, después de asistir a la debacle mediática del dos mil veinte protagonizada por Johny Depp y Amber Heard, Kanye y la correspondiente Karashdian, Hurry and Megxit o Paloma Cuevas y ese toricida…)

Aquel día que entró en trance Eun Hee, fue como si se hubieran alineado los astros y ¡Mercurio por fin hubiese salido de un retrogrado que le duró un lustro! Al terminar la sesión con los ojos aguados, se encontró con que su amigo de antaño, Chan Hyuk, estaba grabando la sesión, porque la dueña quiso que su agencia de fotografía se encargase de las ilustraciones del futuro libro. ¡Oye! Que retomaron la amistad como si la última vez que se vieron no hubiese pasado hace tanto. Ella que es muy impulsiva se abrió en canal ¡de inmediato! y lo agarró de confesionario. Con ella, esas banalidades de ‘¡Hola que bueno volverte a ver! ¿Cómo has estado?’ no van. Directamente le escopeta que se fue a la cama con su nuevo jefe después de haberse encontrado con el ex de antaño celebrando su quinto aniversario de boda. Y Chan Hyuk que es más bueno que el pan, la escucha, la aconseja con una paciencia infinita, mientras se traga todo lo que él mismo siente… Según avanzan los capítulos vamos aprendiendo que Eun Hee usa esa espontaneidad y un desenfado constante como mecanismos de aislamiento, más que de protección. Al igual que escoge no liderar nada y acepta de buena gana estar siempre en segundo plano, adaptándose y moldeándose a los demás sin jamás ser la nota discordante. Esto es a causa de una herida en el alma, que le causó su madre cuando era muy niña; condicionándola de ahí en adelante en como ella se relaciona con toda la gente cercana a ella. Su nuevo jefe, Im Geon Joo, a las claras y desde el momento que pisa la oficina, se ve que le gusta ella bastante, pero Eun Hee ya desde el principio lo cataloga como mujeriego y le pide a Chan Hyuk consejo de como tratar con los mujeriegos…Así que ya de entrada se está poniendo dos límites inviolables y por todos lados. Se lleva la mayor parte de la serie los esfuerzos de Chan Hyuk por derribarle el muro y lograr ser algo más que un chingu quita penas.

La historia de la hermana pasa por la necesidad imperiosa de salir del entorno familiar que ella siente opresivo y asfixiante, casarse por interés fuera de su entorno y terminar dándose de bruces con que se casó con un gay. Yoon Tae Hyun está en el closet por culpa de su mamá que rechaza categóricamente que su hijo tenga preferencias sexuales ajenas a las propias. No digo yo que a Eun Joo le importe mucho el hecho de haberse embarcado en un matrimonio de conveniencia donde el frío glacial lo cubre todo de escarcha, porque ella ya era hierática de antes. Es de estas mujeres que son incapaces de tener una palabra amable con nadie, por mucho que hagan cosas que demuestren que ella se interesa y quiere. No lo dijo abiertamente, pero creo yo que lo que hizo la madre antaño (aquello que también afectó a Eun Hee) es lo que la convirtió en taciturna y pétrea. A Tae Hyun lo empiezan a acosar para que sea valiente y salga del closet de una manera que se me antoja bastante criminal. Resulta que se enamoró de uno que tenía una relación ‘formal’ con otro pero un día no se sabe porqué, aquel decidió poner los pies en polvorosa llevándose todos los ahorros del novio formal hasta los confines de la tierra, allá en Nueva Zelanda. Y el novio formal (y abandonado) Hyo Suk, se juró sacar a empujones del armario a Tae Hyun haciéndose confidente de Eun Joo y poniéndole a este los pelos de punta cada vez que su mujer se aventuraba a tomar un café con él. Tae Hyun al final no se atreve a dar la cara y deja en la casa su portátil abierto y con el chat de los enclosetados abierto en la parte más jugosa y reveladora…¡Y! Se escapa. Eun Joo aparte de tener que encarar que su marido no le va a dar amor del que ella quiere (pues se terminó enamorando) Tiene que sufrir la mortificación de que también lo sabe su hermana; que yo creo que le pesa más eso. Y cuando la pobre pendeja creía que ya tenía más que suficiente en el plato, se entera que ella no es hija de su papá sino de uno que tras una noche de loco desenfreno, se lavó las manos del bollo que había metido al horno y le dejó el marrón a Sook i shi. Marrón que adoptó como la mayor bendición San Shik shi, siendo Eun Joo su hija más adorada.

Pero es que. Con las pocas ganas que tienen en esta familia de decir lo que es importante y merece la pena y lo prestos que andan para criticar la paja en ojo ajeno; no es de extrañar que muchas cosas se quedaran enquistadas, pudriéndose y haciendo más daño del debido. Una concatenación de catastróficas no dichas (en vez de desdichas) Los trajo a este punto. San Shik shi, toda la vida se la pasó luchando contra el padre biológico de su hija (En realidad con un fantasma) llegando a creerse que su mujer lo había invitado a la boda. Mientras Sook i shi andaba energúmena perdida creyendo que su marido tenía dos familias; porque él jamás le confesó que veinte años atrás y en un accidente fortuito con el camión, había dejado maltrecho a un chiquillo y desde entonces se había hecho cargo de él. No me pregunten porque el uno no contó que tuvo un accidente con el camión y la otra no le preguntó abiertamente si es que estaba amancebado con otra mujer. No. Es mejor que la ira salga por los poros y lo inunde todo como un miasma denso y viscoso. Ergo la facilidad con que ella le planteó la graduación del matrimonio al principio de todo. A él le gusta hacer rutas por la montaña, y una tarde que se puso en ello ¡zácate! tuvo un accidente que lo dejó con amnesia y a la familia asustada creyendo que se había intentado suicidar. La amnesia lo devuelve a cuando él tenía 22 años así que solo se acuerda de Sook i shi; sus hijos para él, son unos desconocidos y entonces nosotros empezamos a ver una persona que no tiene nada que ver con la actual, pero paso a paso va quedando expuesto que es lo que pasó. Él cree que su mujer le es infiel con el frutero, ella cree que él tiene otra familia…Según se van dando cuenta de como son las cosas, ellos se empiezan a despojar de todas esas capas que los estaban tapando y surgen sus verdaderas personas. Ambos cometieron errores y ambos están poniendo de su parte para rectificar.

Mientras se van arreglando las cosas poco a poco, cada cual se va quitando el corsé que les oprime la existencia y todo empieza a fluir de manera más amena y natural. Se disculpan por haberse hecho daño, se piden perdón, se dan las gracias y se dicen que se quieren. Vamos, como si estuvieran siguiendo el método del Ho’oponono.

Y Kim Ji Suk vuelve a tener un personaje adorable, así que este drama resulta muy agradable de ver. ¿Y ahora que voy a hacer yo los lunes y martes, ¡a ver, qué!?

Comentarios

  1. María Luisa dice:

    Hola Maggie:
    Unas amigas están viendo precisamente este drama y les esta gustando. Pensé que como lleva la palabra familia en el título era de los largos dramas familiares coreanos y donde hay múltiples personajes, pero fui a leer que tiene 16 capítulos. Me parece una buena recomendación, la tomaré en cuenta.

  2. Lo estoy viendo y me gusta mucho. Desde el principio captó mi atención.

  3. La estoy viendo y me está gustando, hacía días que no me pasaba.

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