The smile has left your eyes (Hundred Million Stars From the Sky) – TvN (2018)

SINOPSIS

Kim Moo Young (Seo In Guk), a quien se llama “monstruo” es el primer asistente de una cervecería coreana que se convierte en sospechoso cuando el suicidio de su ex- novia resulta ser un asesinato, llama la atención de un detective. A medida que el detective se adentra en el caso, Moo Young resulta más sospechoso, de manera que el detective Yoo Jin Gook (Park Sung Woong) se entera acerca de que Moo Young es mujeriego, su ex- novia era obsesiva, y cómo Moo Young podría relacionarse con un doloroso recuerdo en el pasado del detective. La vida de Kim Moo Young comienza a cambiar cuando conoce a una amable y cálida diseñadora de publicidad llamada Yoo Jin Kang (Jung So Min), que desea ser el refugio seguro de Moo Young. Ella tiene tantas cicatrices emocionales como él. Es hermana del detective de homicidios con 27 años de experiencia Yoo Kin Gook. Mientras intenta revelar la verdad detrás del caso, quiere mantener alejada a su hermana de Moo Young, quien es su principal sospechoso de los asesinatos que ocurren ¿Será realmente culpable Kim Moo Young? ¿Prevalecerá el amor o la justicia? Extraído de Wikidrama

Nº de episodios: 16

NUESTRO COMENTARIO

ESTE COMENTARIO CONTIENE SPOILERS

Maggie Bee opina:

—Caminé y caminé, me tropecé, me caí, pero cuando encontré a Jin Kang…por fin pude volver a respirar— Moo Young dixit.

Esta frase, declamada en el último capítulo es en sí el resumen más certero de la historia de un hombre al que la vida le ha sido bastante contraria desde bien temprano.

A principios de los 90 una secta religiosa abdujo a su madre, quien abandonó el hogar, llevándose consigo los ahorros y al hijo, Kang Sun Ho. Allá en medio del bosque en la montaña, él conoció a otra criatura (absolutamente desatendida por los padres y su afán por el culto) hija de los zelotes que destrozaron su familia, Han Jang Yoon, y se volvió su protector. Un chiquillo que no levantaba un palmo del suelo, haciéndose cargo de otra más pequeña.

Un día Kang padre dio con el paradero de la comuna y allá que se fue, hacha en ristre. Segó la vida del matrimonio Han y también la de su mujer. En medio de aquella carnicería, un joven policía que no pudo impedir el triple crimen; desencadenó de manera fortuita otra catastrófica desdicha por la cual las criaturitas terminaron hospitalizadas y con subsecuente amnesia.

Sun Ho, que se crió en un orfanato, es ahora un hombre intenso, inteligente y solitario, bastante anarquista en cuanto a las normas por las que se rige la sociedad. No parece tener filtro. Si le pegan él devuelve, así el que salga mal parado sea él. Resulta al resto de los mortales, como muy seguro y ¿socarrón? de su modo de vida, aunque por no tener memoria de su infancia, en realidad sea un alma muy insegura.

Veinticinco años más tarde otro crimen vuelve a juntar a todos los participes de antaño; y empiezan a desvelarse verdades tanto tiempo ocultas de manera paulatina y a veces bastante canalla. Aparte que ahora entran en escena un par de hermanos con mucha retranca y mala leche que agitan y hacen daño por el mero placer de manipular a todo el mundo como en una comparsa de títeres.

Aquel policía entonces, Jin Guk, se hizo cargo de la niña que quedó huérfana, e intuyo que quiso hacer lo mismo con el chavalín, pero este se perdió un día del hospital… Porque el chiquillo vivaracho y despierto ya desde entonces, escuchó que un policía lo estaba buscando y como tenía la amnesia, se imaginó que era su papá; así que caminó y caminó en su búsqueda.

Jin Guk hoy día se aferra a la noción que su “hermana” cree ser hermana de sangre suya, y ella lleva más de diez años enterada de la verdad.

Cuando entra en escena Moo Young y Jin Guk empieza a darse cuenta que puede ser el chiquillo que anduvo buscando desesperado, sufre al pensar que él se pueda acercar a su “hermana” y que el par lleguen a ser amigos.

Cosa que no se explica en absoluto y que no tiene ninguna razón de ser. Por lo menos a mí no me queda claro; pero puede que para un asiático tenga toda la solvencia del mundo por aquello de que él mató al padre del chico, que a su vez había matado a los padres de la niña—y ya sabemos de sobra lo que les gusta por allá colgarle el sambenito de uno a toda la familia y descendencia.

De hecho, si me voy por ese derrotero; también me encaja que Jin Guk se haya dedicado en cuerpo y alma a velar por su “hermanita” olvidándose de vivir él. Jamás se permitió enamorarse de nadie, y eso que su compañera de trabajo no hizo más que tirarle los tejos toda una vida. Pero es que aparte, tomó la firme decisión de no progresar nada laboralmente hablando, y le resbala someramente la burla y el escarnio al que lo someten los del equipo al que está asignado. Entonces, ¿Por qué cayó tan bajo asestándole una puñalada a Moo Young?

Vale, yo entiendo que el mandamiento de “no matarás” funciona tanto para cristianos como para budistas, pero ¿Qué haces si eres policía y te ves en la tesitura? Según la doctrina Jin Guk, anularte y vivir pagando toda la santa vida. Es que hasta cada aniversario le lleva a la hija al templo donde reposan las cenizas de los zelotes, para que vean lo bien que ha progresado.

Y es verdad, Jin Kang salió lista y tiene un buen trabajo diseñando en una agencia de publicidad. Y tiene amplia inteligencia emocional, con lo cual menos se entiende que no quieran contarle nada, y mantenerla ignorante; resulta absurdo y ridículo y esa es la mayor tragedia de todas; porque si hubiesen sido sinceros con ella, el desenlace no habría sido el que fue.

Jin Kang, es de convicción sólida y segura. Sabe leer a Moo Young en profundidad. De hecho es a la única que Moo Young es incapaz de confundir; cosa que lo deja perplejo…Y a los televidentes nos regala unas conversaciones bastante lindas y constructivas que van dejando más a la altura del betún la necedad de “sus dos hombres” de quererla mantener ajena de todo el meollo.

Esta tragedia rezuma rancio patriarcado por todos y cada uno de sus poros. A mi me dejó estupefacta el hecho de que tanto el adulto de más edad y el adulto más joven siguieran a rajatabla aquel axioma de que a la mujer hay que protegerla hasta de si misma, y no son capaces de valorarle capacidad de raciocinio e inteligencia.

Pese a la culminación trágica de este novelón, me queda que ambos pudieron hablar y sincerarse, les volvió la memoria, se reconocieron, hablaron con el corazón, se dieron cuenta de que querían seguir juntos y seguir vivos:

—Maté a alguien.
—Entrégate.—Paga por ello y empieza de nuevo.
—He ido muy lejos—. Y no puedo volver a cambiarlo. —Solo…—Quiero morir.
—De veras eres terrible. —En serio eres desconsiderado. —¿Qué será de mí entonces? —¿Qué debo hacer?
—Volver.
—¿A dónde?
—A un tiempo antes de conocerme.
—¿Aunque hayamos estado juntos desde siempre? —Soy yo. —Si tú mueres, muero yo.
—Yo existo gracias a ti, desde el principio. —Así que no puedo ir a ningún lado sin ti.
—¿De veras quieres morir… —a pesar de confesarte todo esto?
—No. —¡Quiero vivir!

La pena es que hubo otros que no quisieron lo mismo. Y esos otros eran ricos y poderosos. Hastiados de su vida en opulencia, dispuestos a jugar fuerte sin límite alguno. Y cuando ambos pierden la vida por su descontrol y euforia; ahí surge el patriarca del clan, dispuesto a vengar quedarse sin herederos sin indagar el porqué de las cosas.

Es cierto que al ser esta una versión de un drama japonés de principio del siglo 21, y desde su comienzo estaba todo el mundo pendiente si lo iban a calcar o no. No lo calcaron, y mejor para Moo Young—ya que fue el único que sufrió como un condenado por aquella noción infame (la del incesto) Pero entonces el drama pecó de ingenuo al hacer de Jin Guk una persona tan absolutamente mezquina durante un tiempo, que al día de hoy no entiendo porqué hizo un Pedro Navaja, si entre tanto k-pop no hay espacio para ningún Rubén Blades. Lo cerril que estuvo tanto rato no se explica en esta versión. De verdad que no.

Pese a que tuvo sus flecos sueltos, y que tiene un final agridulce, es muy recomendable por todo, pero por sobretodas las cosas, lo bien que hizo Seo In Guk su papel. Por algún lado leí que su personaje es el primer anti héroe y yo no estoy de acuerdo con esa terminología. No es un anti héroe, es un héroe trágico, en la línea de Heathcliff el de Cumbres Borrascosas o el del Profesor Snape de la saga de Harry Potter.

Esta novela definitivamente es de las de guardar. ¡Que belleza! ¡Qué tristeza! ¡Qué emoción más embargadora!

MartaH dice:

En circunstancias normales, no habría visto nunca una historia que acaba como esta. Afortunadamente para mí, Maggie me convenció de que merecería la pena y así ha sido.

En este año que ya casi termina, en el que no han abundado los dramas que me hayan entusiasmado, paradójicamente me han parecido las historias en las que pasan pocas cosas “My Ajushi” “Just Between Lovers”, quizá porque la ausencia de acción hace que se concentren más en el desarrollo de los personajes. En este drama aparentemente sí pasan cosas, pero si se piensa bien, las cosas que pasan solo solo un marco para desarrollar la compleja personalidad del protagonista, protagonizado por Seo In Guk, que es lo mejor de este drama, tanto el personaje como la actuación.

La historia no acaba de ser una historia perfecta, porque se basa en un drama japonés (del que solo he visto el último capítulo) en el que el obstáculo real o imaginario (como no lo he visto no sé si es real), mientras que aquí, al alargarlo 5 episodios más e introducir un personaje absurdo, con motivaciones mal explicadas, como fuente del conflicto, aunque refuerza la sensación de desamparo del protagonista y sus ganas de tirar la toalla ante la imposibilidad de controlar su desgraciada vida y dejar de luchar contra un destino que siempre le es desfavorable, no deja de ser un claro artificio al que se le ven las costuras.

Kim Moo Young empieza siendo una persona que se ha entrenado a sí misma para que todo le resbale: nada me importa para que nada me dañe. Esa actitud transmite un aire de libertad de pensamiento y obra que resulta muy atractiva para quien le conoce, tanto hombres como mujeres, pero sobre todo mujeres, supongo que porque en esa sociedad, y en casi todas, las mujeres tenemos menos libertad para decir y hacer lo que nos da la gana. Moo Young hace lo que quiere y dice lo que quiere. Ve a los otros con claridad y sin apasionamiento, lo que les hace mirarse a veces en un espejo en que, de manera muy liberadora, se reconocen.

A diferencia de otros personajes que atraen a las mujeres en la literatura y en los dramas, Moo Young nunca es grosero, siempre es observador y sensible a las necesidades de los otros, pero aunque vea esas necesidades y la mayor parte de las veces actúe en consecuencia, con cuidado y consideración, la verdad es que no le importa, hace las cosas, pero podría no hacerlas, porque todo le da igual. En cualquier apuesta se lo juega todo, porque le es indiferente el resultado, incluso si arriesga la vida, porque no le importa perderla. Con frecuencia adopta una actitud provocadora y sonriente, aunque no se sabe si la provocación es voluntaria o es el resultado de hacer ver al adversario que, haga lo que haga el otro, incluso si le hace algo a él, el resultado le es indiferente.

La historia empieza con la investigación de un asesinato de una chica, en el que todos los indicios apuntan a Moo Young. Esta duda sobre si Moo Young es o no un frio asesino debería haber tenido un desarrollo mayor en la trama, pero como esto es un drama coreano, demasiado pronto el misterio inquietante se desliza hacia el melodrama.

Moo Young se siente atraído por Yoo Jin Kang, una chica cuyo hermano, el policía Jin Wook, protege y adora hasta haber renunciado a su vida con toda de cuidarla. Al haber retorcido la historia para que sea moralmente menos vidriosa que la japonesa, esta dedicación y la culpa que la genera resultan menos explicables, como tampoco son explicables el rechazo visceral que Moo Young produce en Jin Gook y algunas de las acciones a las que ese rechazo le lleva.

Aunque lo que atrae inicialmente a Jin Kang de Moo Young tenga también una excesiva clave coreana: los dos son huérfanos, porque en Corea ser huérfano es un estigma social, y los dos tienen una cicatriz de una quemadura, la relación que se establece entre los dos es interesante, no solo porque les veamos hacer monerías, sino porque Jin Kang, es la primera y única persona que penetra la coraza de Moo Young, una coraza de la que ni siquiera él es consciente. Jin Kang sabe que eso de que a Moo Young no le importa nada es un cuento, que sí que le importa pero hace como que no porque no podría seguir viviendo de otra manera. Jin Kang ve en Moo Young la persona sensible y a la defensiva, ve la careta y lo que hay detrás. Jin Kang, una chica simpática y sensible, pero con cuyo dolor interior no simpatizo porque sus razones, la orfandad y la culpa porque su hermano la quiera tanto, son incomprensibles y artificiales para mí, es, sin embargo, el perfecto decorado para que sea muy visible la transformación que sufre Moo Young y veamos cómo él mismo se de cuenta de su cambio, lo que, por un lado, le libera pero por otro le provoca un sufrimiento para el que creía estar inmunizado.

A tres capítulos del final, la historia empieza desbarrar hacia el culebrón. Aunque Moo Young ya ha demostrado que, en etapa anterior, una de las pocas emociones que le mueven es la venganza, o quizá esa sea una palabra muy fuerte, porque lo que le impulsa a hacer algunas cosas que hace no es la venganza, sino la revancha. De repente, Moo Young vuelve a caer en sus antiguos hábitos, pero en este caso sí que arriesga algo, arriesga lo que más quiere, que es Jin Kang, ante su afán de vengarse de Jin Gook. Para la venganza pide ayuda a una chica rica que pasaba por ahí, cuya única motivación es salirse siempre con la suya y dominar a Moo Young, simplemente porque él da la impresión de no poder ser dominado. Pero una vez abierta esta puerta, Moo Young deja libres a las Furias, y el genio ya no puede volver a la lámpara.

Aún con eso, a mí no me disgusta la reacción de Moo Young, otra vez resignado a su mala suerte, sino que me disgusta todo lo que pasa con Jin Kang. Me molesta un poco que, por mucho que le quiera, el personaje de Jin Kang ya solo exista en función de los cambios de humor de Moo Young y del amor que ella le tiene y su misión en esta vida sea esperarle y ver qué cara pone.

Hasta ese momento, Jin Kang y Moo Young se comprenden, se entienden y se aman, pero en la recta final introducen esos elementos tan cargantes del amor predestinado, lo que para mi gusto devalúa el amor entre ellos dos y nos insinúa que se aman porque tenían que amarse, porque estaba escrito. Y como estaba escrito, para los guionistas el comportamiento de Jin Kang, obsesivo hasta la enfermedad, es lo que toca, mientras que para los que no creemos en todo esto el comportamiento de ella es como para que la mediquen o la encierren. De alguna manera, como el amor de Jin Kang es de fuera de este mundo, nos tiene que parecer razonable que una chica no acepte que un hombre la deje, por mucho que ella sepa que hay algo raro ahí y que las cosas no son como Moo Young las cuenta. No sé, quizá aquí esté exagerando, pero es que en la mayoría de las historias de abandonos que yo he visto, en las típicas retóricas de rompimiento del “no eres tú soy yo”, que es la forma amable de rompimiento “porque ya no te quiero” el dejado suele preferir creerse el cuento y sigue insistiendo en que, una vez que el que abandona arregle sus problemas, volverá. En el planteamiento del problema, los guionistas juegan con que los espectadores sabemos que Moo Young se ha visto forzado a hacer lo que ha hecho, que Moo Young ama a Jin Kang desesperadamente, pero desde fuera, desde lo que ve Jin Kang, él ya no la quiere y se comporta con ella como se ha portado cientos de veces con otras antes, por lo que la insistencia de Jin Kang es para mí una pesadez. Aunque estropee el argumento, yo prefiero las heroínas con un poquito más de amor propio.

El final, triste, me ha resultado menos triste porque estaba avisada desde el minuto uno, por lo que no me ha resultado una sorpresa. En la historia japonesa, en la que el obstáculo entre los dos es real, ese final es el único que puede haber, pero en este caso, ese final me resulta una solución de última hora un poco chapucero, decidido por esos ricos todo poderosos que abundan en los dramas coreanos y que, a la manera de dioses, parece que son vistos por la sociedad de allí como una fuerza de la naturaleza que no puede ser detenida.

REPARTO

Seo In Guk como Kim Moo Young
Jung So Min como Yoo Jin Kang
Park Sung Woong como Yoo Jin Gook
Seo Eun Soo como Baek Seung Ah
Go Min Si como Im Yoo Ri
Yoo Jae Myung como Yang Kyung Mo
Hong Bin como Noh Hee Joon
Kwon Soo Hyun como Eom Cho Rong
Kim Jung Young como Madre
Do Sang Woo como Jang Woo Sang
Jang Young Nam como Tak So Jung
Choi Byung Mo como Lee Kyung Chul
Kim Seo Kyung como Hwang Gun
Han Sa Myung como Lee Jae Min
Lee Ji Min como Asistente del Director Im
Park Min Jung como CEO Hwang
Min Woo Hyuk como CEO Jung
Producción
Compañía Productora: Studio Dragon
Director: Yoo Je Won
Guionista: Song Hye Jin (송혜진)

Comentarios

  1. Gracias por el comentario, pero con lo que habéis escrito me reafirmo en no verla, no me apetece ver nada tan trágico.

    Ah, un apunte, Snape no es un héroe trágico, me niego a tachar de héroe a alguien que provoco la muerte de los padres de Harry por celos y luego le trato como un trapo sin merecerlo, cuando más bien debería haber suplicado su perdón. El héroe trágico de esa historia en parte es Harry, pero sobretodo lo es Sirius, de cuya muerte también es responsable Snape.

    • Maggie Bee dice:

      Ay Susana…El último libro de Harry Potter manda al traste todas esas nociones ¡Verdad de la buena! Y si ves entrevistas con la escritora, te darás cuenta que lo moldeó como una suerte de Heathcliff…

      • He leído la saga completa de Harry Potter, varias veces y mi opinión sobre Snape sigue siendo la misma, es un resentido, que se escuda en que él sufrió para justificar sus actos, no le importaba que Harry y su padre murieran con tal de tener a la madre. Eso es un hecho, alguien así no es un héroe, es un villano y un desgraciado. Y por más que se empeñen en dar vuelta a las cosas, Snape es lo que es, una mala persona, a la que no redime que luego decidiera cambiar de bando, porque el mal que provoco ya estaba hecho. Esa honda de héroe trágico y romántico que le han colocado algunas personas, no le va.

  2. Me encantó este drama, de lo mejor de este año para mí, pero no estoy de acuerdo en que moo Young es un héroe, es un asesino que no se ensucia las manos pero eso no lo hace menos peligroso sino al contrario, en 16 capítulos fue responsable de 5 muertes, la única que el causó fue la que provocó la muerte que le hubiese gustado evitar, pero que no era más que consecuencia de sus propios actos, no merecía un final feliz como tampoco mereció la infancia que tuvo, por lo que creo que fue un final consecuente, sobre el dolor de Jin kang lo entiendo porque una persona adoptada siempre tiene un sentimiento de rechazo aunque reciba amor y lo peor es que ella tampoco tenía con quién hablar de sus sentimientos sin sentir que “traicionaba” a su hermano hasta que conoció a moo Young con el cual se sintió identificada. Una tragedia griega muy bien ejecutada.

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