Viaje a Corea (By Nanette) Capítulo 1

LLegamos a Corea

CAPÍTULO 1:¡NOS VAMOS A COREA!

Hola a todas. Primero agradecer a MartaH y a Maggie Bee por permitirme compartir con ustedes mi viaje a Corea del Sur. Sí, como lo leen, ¡Corea!. No pude lograrlo en enero por aquella emergencia inesperada en Francia, pero, con el amor y comprensión de mi marido hacia mi pasión por Kdramalandia, decidimos viajar en septiembre y por ¿20 días!

¿Saben? Cuando me dijo: “¿Vamos a Corea?” Me sentí como niña a la que anuncian que papá Noel ya pasó y dejó el regalo bajo el árbol. “¡Aaaaaaaahhhh!” fue mi grito de celebración interno para que el “diablo no escuchara” y así espantar todo lo que me pudiese obstaculizar el plan esta vez.

Y así comenzaron las organizaciones, las cotizaciones, las búsquedas de hospedaje, los lugares a visitar, las cosas a comer, las visitas a embajadas para solicitar visa (Sí, la cubana que no acaba de nacionalizarse chilena parece le gusta regalar plata a las embajadas). Definimos nuestro itinerario: Seúl – Jeju – Seúl – Andong – Gyoengju – Busan – Seúl – Suwon – Seúl. En fin, viajé, bueno…viajamos, me acompañaron (jajajaja qué atrevida) mis Lucas. Mi marido Luc y mi hijo de 11 años, Lucas.

Ahora me rompo la cabeza en cómo contarles este viaje, pues recorrimos muchos lugares y es tanta la información y estoy bajeo el efecto del Jetlag pues acabo de aterrizar hoy en Chile, que no logro coordinar ideas.

SEÚL – Lunes Sep/10

Después de 11 horas desde Santiago a Atlanta, una larga fila de 2 horas en la Aduana estadounidense, perderse la conexión a Detroit, volar 3 horas a esta ciudad, la escala de 2 horas para tomar el vuelo a Seúl por otras 12 horas…¡Al fin! Mi cara y la de mi hijo empezaron a esbozar una sonrisa que quedó fija por varias horas mientras mi marido me decía: Ya estás aquí.

Llegamos a las 4pm y con la mismo buscamos la estación de KoreanRail, que está en el mismo aeropuerto. Hay dos opciones, el Express Train, que no se detiene hasta la estación de Seúl o el que va deteniéndose en cada estación, All Stop Train. Como el valor no tenía mucha diferencia, y en tiempo solo ganabas 10 minutos, nos fuimos por la última opción. Desde aquí fuimos descubriendo que hay Internet en todas las partes con acceso libre.

Fotos del tren.

En el tren

Rulo

Desde aquí fuimos descubriendo que hay internet en todas partes con acceso libre.
En nuesro trayecto desde el aeropuerto al hotel ya pudimos apreciar algunas características generales de los coreanos, el silencio total en el metro y todos inmersos en sus celulares. Los coreanos son altos, no es que sean gigantes pero al menos la media es más alta, por un poco, que en Chile. Los chicos y hombres van desde una media de 1,76m hasta 1,90m; por su parte, las chicas y mujeres desde el 1,66m a 1,76m. Son de contextura delgada no importando la edad. Es difícil ver chicas sin maquillar en la calle, al menos en Seúl, pero sin embargo las vez con ese rollo/rulo en el flequillo caminando en la calle o en el transporte público, o hasta acompañadas por sus parejas. Todos se visten bastante bien, o por lo menos la ropa era bonita en general.
Con respecto a que si ves hombres/chicos guapos en la calle, debo decir que bajo mi canon de belleza (que imagino que coincide con el de algunas de aquí), era fácil de encontrarlos.
Las ajummas y los ajussis tambien son como ya vemos en la serie, con esa ropa y actitud. Pasaban y te apartaban con el brazo, a veces sin mediar palabra alguna. Mi hijo se desesperaba y a la verdad que era al que más empujaban para pasar.

Este no fue el mejor día como carta de presentación de la cultura coreana. Después de llegar a la Seoul Station debíamos tomar un taxi hasta nuestro hotel. Fuimos hasta el paradero indicado para ello (por suerte está todo señalizado en varios idiomas: coreano, chino, japonés e inglés). Nos tocó rápidamente el turno, y el chofer al descubrir que mi esposo-falso-hangugeo le hablaba en inglés y le mostraba con el celular el nombre del hotel, ni intentó liberar una sola palabra menos esbozar una simpática sonrisa, se quedó sentado al volante y desde ahí abrió el maletero del vehículo. Tuvimos que subir sin ayuda las pesadísimas maletas. Que no se me mal interprete, pero después de viajar por 30 horas o más, la energía no era nuestro fuerte. Y más que nada, toda la situación hizo que su actitud fuera recibida como desagradable.
Llegamos al hotel, la misma situación. Tuvimos que sacar las maletas y arrastrarlas al lobby. Siendo un buen hotel ni el chofer ni el guardia (¿botones?) nos ayudó. Pero el lado bueno fue que el Consergie se disculpó y nos pasaron del lado de las habitaciones suites, por lo que nos tocó una hermosa vista a la N Seoul Tower (torre Namsan) y teníamos en la habitación hasta lavadora con detergente. Confieso que hice caso omiso a todo los percances, estaba de vacaciones y en otra cultura. Mi marido venía muy arisco y a la defensiva. Bueno, había un tema sensible y lo comprendía.

Nos quedamos en Jung-gu, o distrito Jung, sin saber que fue nuestra mejor elección. Este distrito se encuentra muy bien ubicado, está el medio de la ciudad. Desde nuestro hotel estábamos cerca de dos líneas de metro, y de todos los puntos de interés cuando más lejos nos quedaba eran 5 estaciones. No obstante intentamos organizar las visitas por barrios para optimizar el tiempo y no estar yendo de un extremo al otro en el mismo día.

Desde mi ventana

Jung-gu

Decidimos cenar al lado del hotel que, como pronto descubriríamos en el resto de la ciudad, estaba lleno de restaurantes de todo tipo. Aquí seguimos chocando culturalmente. Ya era las 9 pm, por lo que muy tarde para cenar en Corea (cenan tipo 6 o 7 de la tarde) pero no obstante encontramos restaurante de BBQ como vemos en la serie: llenos de gente que sale del trabajo come y bebe. La parrilla en el medio de la mesa redonda y comenzamos a pedir 2 porciones de carnes, soju y algún refresco. Pero lo que sería algo sencillo se complicó en una conversación larga, reiterativa y algunos “Aish” que escapaban del señor cuando nos daba la espalda, “Aish” que se entendíamos perfectamente que significaba. Lo que con el tiempo descubriríamos y gracias a una guía en español, de la cual hablaré después, es que cuando pides BBQ, mínimo se pide una porción por persona, se pide rápido y te llega el pedido igual de veloz a la mesa la que ya tiene servido en cuanto llegas, una jarra de agua y sus vasos. Lo otro era que como vinimos con el niño, sabían que no iban a vender mucho alcohol. En esencial, éramos un problema de optimización y ganancia para el dueño.

Comimos los que nos trajeron y nos fuimos. Teníamos hambre pero no queríamos seguir ahí, así que nos aventuramos con comida callejera, unos corndogs con papas fritas pegadas. Además probamos el afamado y exquisito Bingsun, helado coreano, en una cafetería al lado del hotel del cual nos haríamos asiduos jajajaja. El café estaba en un segundo piso y se llama Sulbing, pertenece a una gran y popular cadena. El helado era increíble ya visualmente, imagínense de sabor. Todo estaba servido en la mitad congelada de un melón tuna (no se como se llama en otros países, pero es el melón que la masa es verde), dentro estaba el hielo raspado tan finamente como la nieve, con cubitos de queso crema congelados, frutas y la masa del melón invertida cubriendo todo. También se le vierte un vasito que te dan con leche condensada más diluida (no, no es evaporada, era la misma condensada). Una exquisitez y muy agradable para el clima que había, estaba finalizando el verano pero estaba caluroso y húmedo. Les sugiero buscar videos de esta cafetería en Youtube.

En resumen, un primer día de moretones culturales… y yo seguía feliz sin creer en que calles caminaba.

Comida callejera

Helado Bingsun

Corndogs

CONTINUARÁ…

Comentarios

  1. Maggie Bee dice:

    Si, ya había escuchado que cuando se encuentran con gente de otros lares, se encierran mucho temiendo que les preguntes y no sepan… Pero tú disfrutaste y eso es lo primordial. Me encanta el pelo de tu Lucas 🙂

  2. Bueno, querida Nanette, esta cordobesa, del exterior, sólo conoce las playas uruguayas, y porque fui una vez… así que tengo varias preguntas para hacer y pasá x alto mi ignorancia…
    1. Supongo que el vuelo que elegiste, con el que recorrés el mundo, pasando x las selvas del Congo, el camino de la seda, Groenlandia, Timboctú y la minas del rey Salomón, antes de llegar a la incomparable Corea, es x una cuestión ECONÓMICA, ¿verdad? Sino, no se explica tamaña tortura!!!!!!, ja, ja, ja… No hay vuelos más directos desde Chile????
    2. Sos cubana, y si te gusta ser cubana, serás “carne” de embajadas toda tu vida… Ja, ja, ja.
    3. Me encanta que hagas el recorrido, es como si estuviera viajando con vossssssssss.
    4. Y se deja el rulero en el trennnnnnnnnn???? Y nadie le llama la atención????? Acá, la mirarían muy raro…, ja, ja, ja. Yo también hubiera optado x el All Stop Train.
    5. Hummmmm, eso de “apartar”, de nO cuidar el espacio del otro, aunque sea un desconocido me subleva… Ahhhh, pero qué MARAVILLOSA tu actitud de dejar pasar estas groserías (bahhhh, para ellxs son normales y comunes…, en fin…) y estar dispuesta a pasarla BIENNNNNN. Y creo que como no estabas sola, esa predisposición ayudó a tus seres amados.
    6. Si hubiera sabido que ibas allá, te hubiera usado para mi investigación sobre el consumo de carne de perro entre la gente, ja, ja, ja.

    Espero la continuación!!!!!! GRACIAS!!!!!

    • Jajajajaja
      1- Bueno, de partida Chile queda lejos de TODO, estamos al poto del mundo por lo que casi todos los viajes son largos y por supuesto uno busca el mejor precio. Viajar desde Chile a Asia es muy caro, y más si somos 3. En el caso de las escalas las prefiero cuando son viajes tan largos, te permite estirar las piernas, hacer un break. Pero de todas maneras Asia sí o sí no baja de 24 horas.
      2- jajajajajaja vale, ya comenzaré mi trámite. Pero detesto la burocracia.
      3- 🙂 es la idea, hacerlas partícipes.
      4- No sé si llama la atención entre ellos, pero de que es muy común, lo es. Yo era la azorada con ello, hasta mi marido le extraño porque vimos una parejita en la calle a punto de bajar al metro y ella con su rulo.
      5- Mmmm ellos cuidan mucho no molestar o invadir el espacio del otro, Los abuelos son otra cosa. No es que te tumben, pero te apartan con el brazo para pasar sin mediar palabra. Por otro lado, cuando les cedíamos los asientos sin que ellos lo pidieran, todos sonreían y agradecían.
      6- ¡Oh oh oh! No vi nada con consumo de perro, pero si vi dos veces una señora en la calle peatonal de Myeongdong que iba con un cartel colgado sobre ella, en forma de A, sobre este tema… pero estaba en coreano y nunca alcancé a tomarle foto pues se perdía en la marea de gente. Además no quise que mi hijo se percatara sino… mar de lágrimas asegurado con las fotos que tenía ella en el cartel.

  3. A mi eso de que empujen a la gente solo porque son más mayores, me molesta muchísimo, el respeto es para todos. Espero mas entradas de estas, son muy ilustrativas.

    • Estamos de acuerdo con lo del respeto mutuo. Yo lo que hacía era estar pendiente de ellos en el transporte público y les daba espacio. Al fin y al cabo nos referimos a gente de 70 años para arriba.
      Lo curioso es que en el metro, si bien hay varios asientos destinados para ellos (como para embarazadas y discapacitados), me sorprendió que cuando estos estaba ya ocupados por ancianos o quienes debía usarlos, si entraba otros abuelos, incluso con bastón, ¡nadie se paraba! ¿Y donde quedó ese cuidado de los coreanos por los mayores? Te juro que me daba una rabia, que nos parábamos para cederles el asiento a ellos. Nos ocurrió una vez que subieron no uno, ¡dos con bastón! ¡Nadie se paró!

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